viernes, 8 de mayo de 2020

Los desconocidos habitantes de una flor

Un paseo sin regreso. Tal vez, tan pronto como el
Sol se ponga, una gran variedad de pequeños animales,
que durante el día se refugió en las bromelias, salga
para realizar sus actividades nocturnas.

La más hermosa, mientras está viva. Esta langosta, sin dudas unos de
los habitantes más vistosos de la bromelia, pierde enteramente sus
bellos colores después de muerta.






La ecología -parte de la biología que estudia las relaciones que existen entre los organismos vivos y el medio ambiente- tiene innumerables manifestaciones -algunas de ellas muy curiosas- que demuestran el extraordinario equilibrio biológico regido por la naturaleza. Así vemos, por ejemplo, cómo la corola de una flor puede servir de habitáculo para una serie diversa de pequeños seres.
En algunas flores convive una delicada familia de insectos que, como la langosta , la araña o los mosquitos, la han adoptado como morada. Es decir que no sólo el ambiente natural donde es común hallar a esos insectos es el lugar favorable para su reproducción y desarrollo, sino que la naturaleza ofrece receptáculos insólitos, casi insospechados, en los que el estado de actividad de los seres orgánicos realiza el ciclo perenne de la vida: nacer, crecer y morir.

Oasis para insectos. El cáliz central de la planta,
siempre lleno de agua, tiene
el valor de un reconfortante oasis para los pequeños
animales de las regiones secas. 

Cazadora nocturna. La pequeña rana, muy cautelosa
entre las hojas de la bromelia, sale de noche en
busca de insectos para la cena.

El momento oportuno. La lagartija verde se arriesga un poco y abandona
el escondrijo donde vive a salvo de sus enemigos naturales. En el extremo
de las hojas secas, la hembra encuentra el ambiente ideal para depositar los huevos.




Pequeña laguna en una flor

Una de esas flores que mencionamos es la bromelia, planta monocotiledónea originaria de América. ¡Cuántas personas que jamás oyeron hablar de bromelias habrán saboreado los ananás, que son sus frutos comestibles! En el centro del penacho de las hojas de las bromelias es donde está el receptáculo de las aguas de la lluvia que la planta almacena para su beneficio. En ese lugar es donde vive una variedad enorme de insectos, en poco más de un litro de agua acumulada. Entre ellos figuran larvas de mosquitos y libélulas, saltamontes y chinches acuáticas, grillos de diversas especies y hormigas, que comparten su territorio con arañas, ciempiés, escorpiones y gusanos, que buscan en esas plantas el calor, la luz y la humedad; tres elementos esenciales para su vida.
A veces, también sorprende hallar pequeñas ranitas, lagartijas u otros reptiles que, en busca de insectos que constituyen su alimento, han llegado hasta allí. Asimismo, y por idénticos motivos, es posible encontrar nadando en el agua retenida por la planta a renacuajos, sapos, ranas y hasta pequeños cangrejos de agua dulce.
Desde el punto de vista ecológico, esto es sensacional, pues toda la minúscula fauna característica de las lagunas y pantanos puede vivir separada de esos ambientes gracias a la existencia de las bromelias. Si se observa que la cantidad de agua retenida en una de estas plantas puede llegar de uno a varios litros y que, en algunas regiones, ellas existen por millares, no es exagerado admitir que tal colección abriga en conjunto una cantidad tan grande de esos animales como si fueran pequeñas lagunas.
Compartiendo con los cactos la difícil sobrevivencia en los terrenos arenosos, las bromelias consiguen alfombrar de verde centenas de kilómetros casi desérticos. En esas extensas áreas, cuyo suelo presenta un drenaje rápido de las aguas de la lluvia, ellas aseguran la existencia del agua que habrá de saciar la sed de los pájaros, reptiles, mamíferos e insectos.
Si consideramos que las aves, sapos y ranas devoradores de insectos sirven, a su vez, de alimento a reptiles y aves de rapiña, advertiremos claramente la importancia de esos pequeños embalses de agua dulce para el mantenimiento del equilibrio biológico.

Las bromelias son como pequeños tanques de agua
de las zonas arenosas, en las que el líquido elemento
se filtra rápidamente. Además, cada mañana renace el
mudo animal al exhibir las gotas de rocío que durante
la noche quedaron retenidas en su cáliz central.

Una madre muy cariñosa. La mamá-cangrejo protege a la futura familia
(cientos de huevos en su vientre) escondiéndose entre las hojas.

Entre las hojas el peligro. Mucho cuidado al acercarse a las bromelias:
una serpiente puede estar durmiendo entre sus hojas



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