miércoles, 3 de febrero de 2021

La paloma mensajera

Mucho más que su utilidad como medio de comunicación -empleado desde remotos tiempos-, la paloma mensajera, con su extraordinario sentido de la orientación, es un símbolo que ofrece la naturaleza de cómo sus criaturas están dotadas de maravillosas propiedades.





Esta agradable avecilla doméstica, representación de la bondad, la humanidad y la paz, es una variedad (Columba Livia) del género Columbae con 500 especies divididas en cuatro familias. Su ascendiente directo es la paloma zurita, habitante semisilvestre de la cuenca del Mediterráneo, el Asia Menor y Central y la China, donde vive en los acantilados marítimos, territorios montañosos y en viejas construcciones.
Se supone que la domesticación  de esta ave comenzó en el Asia Central y la India, hace muchos miles de años. Como animal sagrado y de adorno, fue apreciada entre los pueblos semítico-fenicios del Oriente Medio y el conocimiento de que volvía a su nido, si era soltada lejos de él, ya lo tenían los antiguos chinos, indios y egipcios. La primera mención escrita sobre ella consta en un jeroglífico egipcio del año 2600 a. de C.
El hombre fue cruzando distintas variedades para obtener aves de adorno, o de vuelo, o para la alimentación, y los primeros ejemplares de color blanco aparecieron en Grecia hacia el 478 a. de C. Ya en esos días era conocido y utilizado su instinto de volver al palomar, y con ese fin fue usada en Atenas. Los romanos la extendieron por todos sus dominios. Fueron empleadas por los árabes y los cruzados. A los países bajos llegaron con los navegantes holandeses hacia el siglo XVI, y allí se las llamó mensajeras persas o turcas.
Una variedad llamada carrier es la antecesora de la moderna mensajera y ya era común en Inglaterra, Holanda y Bélgica, donde surgieron muchos aficionados a su cría, hacia el año 1100 de nuestra era.
Las palomas mensajeras de la variedad zurita fueron traídas a
América por los marinos holandeses en el siglo XVI.





Cómo llega a América?

En el continente americano existían varias especies silvestres, como la difundida torcaza, pero no había la variedad zurita ni, por supuesto, las domésticas. Al llegar los holandeses y establecerse en las colonias de Norteamérica, traen sus bagajes de palomas. Nuevas corrientes de estos animales arriban en las bodegas de los barcos con los inmigrantes belgas, desde fines del siglo XVII.
Como ocurriera con los caballos y las vacas que trajeron los españoles al Río de la Plata, algunas escaparon y poblaron las tierras de América; la forma semisilvestre es la paloma criolla, que se la encuentra en las ciudades anidando en edificios y monumentos.





Caracteres físicos

Se trata de un ave de poco más de 30 cm de largo, con una figura esbelta de aproximadamente 20 cm de altura y una envergadura (distancia entre los extremos de las alas) de más de 50 cm; tiene cabeza alargada, pico cónico adornado con dos excrecencias carnosas de color blanquecino sobre los orificios de la nariz (carúnculas), que son más desarrolladas en la variedad mensajera. Sus ojos brillantes e inteligentes, ubicados a ambos lados de la cabeza, le permiten una visión casi circunferencial. El hermoso pecho es robusto y erguido, con plumas irisadas; alas prietas a los costados del cuerpo, cuyas remeras finales llegan a la punta de la colas; dos patas altas y nervudas sobre las que camina con andar gracioso; plumaje de colores variados en tonos gris plomo a negro azulado, o matices de gris rosado a rojo anaranjado, con o sin plumas blancas. Las palomas mensajeras vuelan con gran agilidad y en ocasiones alcanzan los 1000 metros de altura, generalmente reunidas en bandada que forman círculos sobre su palomar. Y pueden recorrer por día hasta unos ochocientos kilómetros.
Se alimenta de granos (trigo, maíz, arroz, lentejas, cáñamo) y raramente de insectos . Emite un arrullo, en especial el macho, que le sirve para reclamar y cortejar a la hembra. Ésta tiene posturas de 2 ó 3 huevecillos blancos, cuyo tamaño es la mitad del de la gallina, y dos nidadas por año (septiembre a octubre y marzo a abril). Los huevos son incubados indistintamente por el macho y la hembra, y ambos crían a sus polluelos regurgitando, dentro del pico es éstos, una papilla que se les forma en el buche con los alimentos deglutidos. Las parejas suelen ser permanentes.






El sentido misterioso

Lo distintivo de este delicado y hermoso animal es su instinto de orientación. Una vez adaptado a un palomar, si es llevado lejos del mismo, a pocos o muchos centenares de kilómetros, es capaz de regresar al ser dejado en libertad.
¿Cómo hace para encontrar su rumbo y reconocer su palomar?
Muchas teorías se han tejido a este respecto, y aún hoy no esta dicha la última palabra; sin embargo, podemos suponer con cierta precisión cómo ocurren los casos.
La paloma mensajera tiene muy desarrollado su reloj biológico acorde con la latitud en que se cría; generalizando un poco, podemos pensar que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz, para cualquier época del año, en el lugar donde vive. 
Si es soltada más al norte de su palomar, encontrará que para la hora en que es liberada hay allí mucha luz y el Sol está más alto en el cielo; entonces, luego de varias amplias vueltas, tiende a volar en la dirección que la aleja del Sol. Por el contrario, si es soltada al sur de su palomar, para esa hora el Sol está más bajo en el horizonte y ella tiende a volar en dirección al Sol.
Si se la suelta hacia el oeste, será muy temprano para su reconocimiento automático de la hora y tenderá a volar hacia el este, en dirección al nacimiento del Sol, para compensar este desfasaje; procede a la inversa si se la suelta al este de su palomar.
Este instinto de orientación, basado en compensar el desplazamiento aparente del Sol, con respecto a la hora y al punto culminante en latitud, se llama menotaxia.
Pero esta facultad sólo le sirve para aproximarla al punto de origen, pues es incomprensible que sea capaz de corregir segundos de longitud o latitud. Para llegar a su palomar en el tramo final, utiliza otro sentido de orientación; reconocimiento previo de puntos fijos en varias direcciones al rededor del mismo (por ejemplo: edificios, árboles, descampados, etc.); en el centro de esas "balizas" está su punto de aterrizaje. Esta capacidad de orientación se llama farotaxia (por su semejanza con los sistemas de faros que utiliza el hombre en la navegación.


Las palomas mensajeras, de las que se conocen varias razas,
tienen gran resistencia. En un día pueden recorrer unos 800 km.




El gran enemigo


Claro que al ser soltada y encontrarse con cielo cubierto, se le plantean grandes problemas. Se ha podido observar que la menotaxia funciona normalmente aunque la paloma no vea el Sol directamente, bastándole sólo con tener de a ratos trozos despejados por donde pueda observar la intensidad de la luz y la dirección de los rayos solares. Además, si ya está orientada y se encuentra con cielo cubierto, puede aún por un rato seguir la dirección correcta continuando su linea de vuelo y aproximándose así hasta lugares más conocidos, que le permitan usar la farotaxia.
En el último de los casos, puede detenerse sobre lugares suburbanos o construcciones si hay amplios frentes de tormenta, y reanuda el vuelo al mejorar el tiempo; en estas condiciones se suelen perder numerosos ejemplares.

El sentido de orientación de las palomas es tan grande, 
que aun con el cielo cubierto pueden retornar a su base
si sólo alcanzan a distinguir algunos rayos de sol




El hombre aprovecha

Antes de la invención del papel, las palomas no podían ser utilizadas para enviar mensajes, pero igual se las empleó como señal de peligro o paz, según códigos convenidos, en la India, China, Egipto y países del Oriente las utilizaban para anunciar festividades, como las Olimpíadas, o en sus viajes por el mar Egeo y el Mediterráneo, y los romanos las usaban en muchas de sus legiones. Sirvieron de comunicación con el exterior en ciudades sitiadas (como en el sitio de Módena, en el año 44 a. de C., en el sitio de Paris, etcétera). Desde el siglo XVI, los ejércitos las utilizaron regularmente como medios de comunicación casi invulnerables, prácticamente hasta la última gran guerra mundial. Han servido en la paz para comunicar pueblos y villas, o entre parientes y amigos.


En un jeroglífico egipcio que data de unos 2.600 años
antes de Cristo se encuentra la primera mención escrita 
de la paloma mensajera, utilizada ya desde siglos anteriores.



La colombofilia

En Bélgica, a comienzos del siglo XIX, surgió una nueva aplicación de esta simpática ave: Las carreras de palomas. Sus criadores construyeron la primera sociedad llamada Colombófila en 1818. Estos criadores perfeccionaron las variedades antiguas por cruzas y selección, obteniendo animales con gran instinto de orientación y de vuelo cada vez más veloz.
En cada palomar se las hace volar en bandadas, por tiempo creciente, a la mañana y a la tarde, para aumentar su resistencia física. Después  el día sábado son llevadas a la sede de la sociedad, donde se les coloca un anillo de goma a cada una se la deposita en grandes canastas de poca altura, que tienen la particularidad de poder abrirse totalmente por la parte superior. Luego, son transportadas a los lugares de suelta y el domingo por la mañana se trata de soltar todas en el más corto tiempo posible. Cuando las palomas llegan a su palomar, el criador las toma, les quita el anillo de goma y lo deposita en un reloj especial, marcador de la hora, y son premiadas las aves que han llegado en primer término.
En todas partes del mundo de los aficionados, editan revistas de interés para el mejoramiento de la raza y proveen de los anillos que llevan un número, el año y una sigla para identificar a cada ejemplar y que se les colocan en las patitas (derecha) a los pichones entre la tercera y cuarta semana de vida.


En Grecia aparecieron las primeras palomas
blancas. Los atenienses las utilizaban para enviar
mensajes. Con ellas anunciaban la realización
de las Olimpiadas.




Los palomares

Suelen construirse de madera o ladrillos, deben mirar al Sol naciente, ser amplios, aireados, pero a la vez sin exceso de frío y abiertos en su frente y lados con rejas o alambres para que las palomas no puedan salir permanentemente, sino sólo cuando son sacadas para volar; tienen una entrada tipo trampa para que, una vez adentro, se las pueda tomar con facilidad. En la pared cubierta posterior, se cuelgan los nidales o cajoneras para que se posen, pues por el tipo de pata la paloma necesita apoyar en el suelo plano.
Se trata de una hermosa ave con un maravilloso sentido, que hace al deleite del ser humano y que le ha prestado reiterados servicios desde la más remota antigüedad.





Para que las palomas no puedan salir cuando
se les ocurra, sino cuando sus criadores quieran, 
las puertas de los palomares son de tipo trampa.







No hay comentarios:

Publicar un comentario