miércoles, 23 de noviembre de 2016

Alejandro Dumas: El creador de "Los tres mosqueteros"




Cuando su hijo, el escritor del  mismo nombre, encontró a Alejandro Dumas llorando en su escritorio y le preguntó qué le pasaba, el novelista le explicó:
-¡Acabó de matar a Porthos!
Porthos, el gigante bueno, era el preferido de los mosqueteros inventados por él. La novela llegaba a su fin y tenía que terminar con el personaje.
Así era Alejandro Dumas, el creador de "Los tres mosqueteros" y de tantas novelas de aventuras donde viven personajes semejantes a Porthos, es decir, tan "reales" como él, capaces de hacer que se lamente su desaparición. Cuando ocurrió esta anécdota, el escritor había publicado gran parte de su obra, que abarca muchos volúmenes, y estaba rodeado de criaturas de ficción que enriquecen la literatura universal.

Alejandro Dumas




Alejandro Dumas hijo, el autor de "La dama de las camelias"




La ambición de un escribiente 

Era hijo de un general también llamado Alejandro Dumas y había nacido el 24 de julio de 1802 en Villers - Cotterêts (Aisne), Francia. El general murió, dejándolos a él y a su madre con una pensión que no alcanzaba para costear sus estudios. Apenas pudo emplearse, trabajó en el despacho de un notario, pero, ambicioso por naturaleza, decidió probar suerte en París.
En la capital del reino un ex compañero de armas de su padre lo recomendó al duque de Orleáns, convencido de que por su buena caligrafía le darían un empleo de escribiente. Y así fue, por suerte para el futuro autor, porque eso le permitió estudiar. Leyó especialmente historias de Francia, aprendió idiomas y se aficionó a las representaciones teatrales. Precisamente una de éstas, "Hamlet", de Shakespeare, le despertó la vocación literaria, según lo recordó después. No, no quería ser "escribiente", sino "escritor".


Alejandro Dumas joven.


Un dramaturgo y un revolucionario 

Comenzó escribiendo para el teatro y publicando el infaltable primer libro de poemas de todo autor.
A los 23 años vio representada su primera obra y, contento con su suerte, buen hijo como sería buen padre, llamó a su lado a su madre y comenzó a escribir sin descanso. El primer éxito le reportó importantes ganancias. Se trataba de un drama en cinco actos, titulado "Enrique III y su corte"
Se cuenta que el propio duque de Orleáns, a cuyo servicio seguía trabajando, asistió al estreno. Entusiasmado, el noble inició los aplausos, que fueron seguidos por todo el teatro y se convirtieron en ovación. No contento con esto, lo nombró bibliotecario de su casa.
Sin embargo el estallido revolucionario de 1830 decidió al flamante dramaturgo a cambiar la pluma por las armas y a marchar a la campaña iniciada por La Fayette. De vuelta de esa incursión en provincias, informó al mismísimo Luis Felipe sobre sus trabajos en favor de la causa de Orleáns y fue nombrado capitán de artillería, recibiendo, asimismo, una condecoración.



De nuevo las letras

Quizás esperara otro tipo de recompensa por su intervención revolucionaria, pero lo cierto fue que aquel nombramiento y la distinción que lo siguió no conformaron a Dumas, quien volvió al campo de batalla que le pertenecía de veras y al que no abandonaría nunca. Pero como a veces escribía en colaboración con otros autores, en una oportunidad parece que olvidó mencionar al compañero de trabajo, y debió batirse a duelo...
En 1832 enfermó de cólera, y la enfermedad trajo consecuencias inesperadas para su vocación. Los médicos le recomendaron que hiciera viajes de descanso y él aprovecho para escribir sobre los lugares y gentes que veía, iniciando una serie ininterrumpida de "Impresiones de viaje" por países europeos y asiáticos, continuada a través de los años.




La historia como escena de aventuras

Así nació uno de los más importantes conjuntos de obras de intriga y acción que tuvieron por escenario la historia, y que haya concebido novelista alguno. Para ello, claro, Dumas debió continuar con su sistema de trabajo, de gran esfuerzo personal pero a la vez de gran ayuda por parte de colaboradores. Se comentaba que el novelista decía, al respecto, que él tenía "tantos colaboradores como generales Napoleón".
A partir de 1838 publicó, entre otras, "El capitán Paul", en ese año, "El caballero de Harmental" (1843), "Los hermanos corsos", (1845), "El conde de Montecristo", (1844-45), "El caballero de Casa Roja", (1846) y "Memorias de un médico" (1846-48).
De este período, la más célebre de sus novelas es "Los tres mosqueteros" (1844), cuya acción se continúa en otras dos, "Veinte años después" (1845) y "Diez años más tarde o
El vizconde de Bragelonne" (1848-50).
A esas producciones le siguieron "El collar de la reina" (1856), en su versión teatral ; "Las lobas de Machecoul" (1859), "Los garibaldinos" (1861), crónica de la campaña de Garibaldi en la que el propio Dumas participó, y muchísimas otras.
La fatiga comenzó a notarse al final de su vida. Pero puede decirse que escribió hasta el momento de morir en Puys, cerca de Dieppe, el 5 de diciembre de 1870. Entre los papeles de su escritorio se encontró todavía una obra inédita, su "Gran diccionario de cocina", que apareció al año siguiente.
La fecundidad de Dumas novelista puede medirse por este balance que él mismo hizo en 1848: "Durante veinte años he trabajado diez horas diarias, lo que representa un total de setenta y tres mil horas. En esos años he escrito cuarenta tomos de novela y treinta y cinco dramas."
¡Y le faltaban vivir todavía veintidós años!


Xilografía de Maurice Leloir para la novela "Los tres mosqueteros",
que se hizo muy popular en todo el mundo.


Retrato de Luis XIV, el Rey Sol. Este personaje histórico aparece
en la novela "El vizconde de Bragelonne", junto a otras figuras de
ficción, recurso que permitía a Dumas reconstruir el pasado en
forma novelesca, pero dando sensación de verosimilitud. 





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