lunes, 20 de marzo de 2017

De la vida misma

El reconocimiento de un hijo

Luis Pasteur fue un destacado sabio e investigador, a quien se le deben importantísimos trabajos que abrieron nuevos caminos a la medicina y ciencia en general. Descubrió la acción de las bacterias, tanto las nocivas como las que producen la fermentación del vino, la cerveza, etc., creó el sistema de pasteurización para conservar alimentos y la vacuna antirrábica. Su obra fue, finalmente, reconocida en Francia, y el municipio de Dole, donde Pasteur había nacido en 1822, quiso honrarlo colocando una placa conmemorativa en su casa natal. Pasteur se negó varias veces, pero debió ceder al fin. El día en que se descubrió la placa, el sabio -lejos de hablar de sí mismo- expresó: "¡Padre mío! ¡Madre mía! A vosotros que modestamente vivíais aquí os debo todo. Tu entusiasmo, tu fe, amada madre mía, los inculcaste en mí. Si yo asocié siempre el amor a la ciencia con el amor a la patria, es por que mi alma estaba impregnada de los sentimientos que tú me habías inspirado. Y tú, padre inolvidable, cuya vida fue tan ruda como tu rudo oficio, tú también me enseñaste lo que con paciencia y trabajo puede conseguirse en la vida. No sólo vi en ti cualidades perseverantes que hacen una existencia útil a la humanidad, sino también la admiración hacia los grandes hombres y las grandes cosas de la vida".

Luis Pasteur (1822-1895)




Las más bellas esculturas de todos los tiempos

Estatuas de Moisés

La figura del Moisés, libertador del pueblo hebreo cautivo en Egipto y legislador que, según la Biblia, recibió de Dios en el Monte Sinaí las Tablas de la Ley y los 10 Mandamientos, provocó siempre gran admiración y fue tema preferido por artistas y escritores. Las estatuas más famosas de Moisés son las de Miguel Ángel y de Claus Sluter, que aquí publicamos.




El pozo de Moisés

Claus Sluter fue un escultor de origen holandés que nació en Haarlem, en 1340, y murió en Dijón, Francia, en 1405. Entre sus obras principales figura el Pozo de Moisés, base de un calvario erigido en la Cartuja de Champmol, en Dijón, entre los años 1395 y 1404. Este escultor infundió otra vitalidad al arte gótico, abriendo el camino a las nuevas realizaciones renacentistas.


Detalle de la cabeza de Moisés, de Sluter
Al esculpir la figura de Moisés, Sluter se ajustó a la tradición bíblica occidental:
la frente con cuernos es símbolo de potencia y la doble barba que cae como un río le
confieren un aspecto de fortaleza propia de un guía. 





Estatua de Moisés, por Miguel Ángel

En el año 1505, el Papa Julio II llamó a Miguel Ángel a Roma y le encargó la realización de su tumba, que debía ser grandiosa. Esta obra trajo enormes contrariedades al artista, quien debió luchar no sólo con el pontífice, sino también con sus herederos. El primer proyecto era un gigantesco monumento rectangular compuesto de tres pisos con 40 estatuas. Miguel Ángel en persona marchó a Carrara para dirigir el corte de los bloques de mármol, y allí permaneció ocho meses. Pero al volver a Roma no llegó a un entendimiento con el pontífice, y en 1506 huyó a Florencia. Tiempo después se reconcilió con Julio II, pero los trabajos no se concretaron. En cambio, el Papa le encomendó la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina. En 1513, a la muerte de Julio II, sus herederos retomaron la idea de hacer construir la tumba, y Miguel Ángel trazó nuevos proyectos (seis en total). La titánica figura de Moisés fue esculpida, para el segundo proyecto, entre 1515 y 1516. En realidad, la estatua fue colocada en 1545 en el centro de la tumba, entre las estatuas de Raquel y Lía, en la iglesia de San Pietro in Vincoli, Roma.






Miguel Ángel dio a su obra una extraordinaria fuerza interior. Esta estatua, como otras
del genial artista, es una forma atormentada por la pasión y que no puede quebrantar
la soledad que la encierra en su prisión de mármol. En el Moisés está representado
un hombre cósmico, cuyos símbolos del agua, el fuego y la tierra los encontramos,
respectivamente, en la barba que fluye como un río, en los ensortijados cabellos como
llamas y en la pesadez del manto como la tierra sustentadora. En la cabeza aparecen,
los cuernos, símbolo de potencia.




Folklore

No siempre las supersticiones, los actos de magia, las medicinas de los curanderos, las locuciones o los proverbios populares merecieron ser estudiados como partes integrantes de la cultura de los pueblos. Se aceptaban, sí, las leyendas, los mitos, la música, los cantos y la artesanía como elementos de las tradiciones populares, pero lo de más quedaba generalmente marginado por considerárselo de raíz inculta. Desde hace más de un siglo se da importancia a estas creaciones que reflejan el alma popular.




Nace una palabra que se hace universal

El arqueólogo William John Thoms (1803-1885) empleó por vez primera la palabra folklore el 22 de agosto de 1846, en un artículo que escribió y en el que proponía ese vocablo para sustituir viejas expresiones. Estas eran, entre otras, "literatura popular" y "antigüedades populares".
Folklore es una palabra inglesa que quiere decir "lo que el pueblo sabe" (de folk, pueblo, y lore, doctrina, saber, enseñar).
Nacida y aceptada, la palabra tuvo, sin embargo, algunos tropiezos porque no todos coincidían en lo que específicamente ese estudio abarcaba.
¿Incluía también la etnografía (estudio y descripción de las razas)?
¿Se limitaba a la tradición de los pueblos civilizados?
Hoy, a poco más de un siglo del nacimiento de esta ciencia, se acepta que ella abarca el conjunto de costumbres, leyendas, proverbios, música, cantos, vestimentas, lenguaje popular, artes, oficios y, en fin, todo cuanto se trasmite oralmente de generación en generación.

El pueblo mexicano es ferviente devoto de sus tradiciones.
En las fiestas se usa el traje tradicional y se entonan canciones regionales.
Ilustración de una fiesta de los pobladores de los Pirineos Franceses.




Buscando lo auténtico del alma nacional

Los pueblos que rinden culto a lo autóctono y que han ido a buscar en el pasado todas las manifestaciones estéticas más puras, tienen de la tradición el concepto honroso de que en ella se forja el alma nacional.
Los antiquísimos pueblos de Asia,  las viejas sociedades europeas y los jóvenes países de América conservan y evocan sus remotas costumbres, celebran sus fiestas tradicionales y se atavían con las vestimentas que usaban sus antepasados.
Conocer el origen de una leyenda, de una fiesta, de una canción o, simplemente, de una copla o de una sentencia es bucear en lo más hondo del pasado. Y aunque en algunas de ellas se encuentren vestigios de antiguos trasplantes foráneos (de España, por ejemplo en la mayoría de los países americanos), son consideradas auténticas si han echado raíces en el corazón de la gente y se han ido transmitiendo de padres a hijos.
Hay coplas, por ejemplo, nacidas en la Argentina, que parecen madrigales de genuina creación hispana, como esta:
Tienes una garganta
tan clara y bella,
que hasta el agua que tomas 
se ve por ella.
Lógicamente, existen severas exigencias para que una expresión del pasado pueda ser considerada folclórica. En lo que respecta a la música, el Consejo Internacional de Música Folclórica dejó establecido (año 1954) que "música folclórica es el producto de una tradición musical desarrollada por transmisión oral". Es decir, se fijan dos condiciones esenciales: transmisión oral y antigüedad (tradición).
Asimismo, lo verdaderamente folclórico (costumbres, creencias, mitos, etcétera) requiere, como bien dice Luis Alén Lascano, "una cierta funcionalidad dentro de estos preceptos: la tradicionalidad, el anonimato, la difusión popular, la plasticidad y el valor estético, provenientes todos de las clases humildes o inferiores de la población".

Antiguo mate de plata criolla (1), cestería de Santiago del Estero* (2) y manta confeccionada
en la provincia de Neuquén** (3), tres muestras de artesanía tradicional argentina.

*Fuente de la imagen 2
**Fuente de la imagen 3



Un camino múltiple y revelador

Por virtud del folclore, el pasado vuelve a tener vida: por lo menos, esa es la ilusión que provoca, y sentimos ese ayer en una danza, en una canción, en una copla, en un cesto de palma fabricado como en los viejos tiempos, en una carpeta de ñandutí esmeradamente trabajada como antaño, en una leyenda o en un cuento que escuchamos o al ver un juego que practicaban nuestros mayores. Muchas veces el pasado se nos presenta al ver a jóvenes de nuestro tiempo ataviados a la usanza de nuestros bisabuelos, al probar algún alimento regional o al participar de una fiesta vernácula.
El rico folclore indígena, por ejemplo, nos pone en contacto con los animales, con las plantas, con las piedras, con los lagos y con las montañas. Porque unos y otros están en sus hermosas y variadas leyendas: en el hombre que se transformó en pájaro, en la indiecita que se convirtió en la flor del aire o en la historia que se refiere cómo se formó la piedra movediza de Tandil, en la República Argentina.

Un alto en el campo (fragmento), óleo de Prilidiano Pueyrredón en el que se
descubren valiosos elementos para estudiar el folclore.



Una hermosa leyenda indígena

Sobre una sirena del sistema de Tandil (en la República Argentina) había una piedra que se movía constantemente y que cayó el 29 de febrero de 1912. Según una vieja leyenda indígena, un puma enorme y alado acosaba al Sol, esposo de la Luna, ambos creadores de la pampa.
Los guerreros lanzaron sus flechas hacia el cielo para defender al padre Sol, y una de ellas hirió al puma, que cayó a tierra dando horribles rugidos, mientras el Sol se ocultaba.
Cuando salió la Luna y vio al puma aún con vida, le tiró tantas piedras, que éstas formaron la sierra de Tandil. La última cayó sobre la punta de la flecha que tenía clavada el puma y allí quedó afirmada. Pero el puma, aunque enterrado, no había muerto, y cada vez que se estremecía hacía oscilar la piedra que coronaba la flecha. Tal fue el origen de la piedra movediza del Tadil.

Piedra movediza de Tandil.



El gaucho: genuino hijo de las pampas

Hábil jinete, de carácter reservado y melancólico, generoso, hospitalario, altivo, pundonoroso, compasivo con el débil, leal al amigo o al caudillo por quien luchaba, el gaucho fue el trabajador del campo y el soldado de las guerras de la independencia argentina.
Vestía, por lo común, un largo calzoncillo, chiripá sostenido por una faja trenzada, tirador, camisa, poncho, pañuelo para el cuello o como protección de su cabeza y rostro, sobrero (de cuello, de pajilla o de fieltro), botas de potro y espuelas. Era afecto a la carne, al mate y al tabaco, y casi todas sus faenas las realizaba a caballo: el rodeo de hacienda, el lanzamiento del lazo, la caza del guanaco, del ñandú o de las vicuñas y, lógicamente, la doma y las travesías.
Aparte de las señaladas, ninguna de las tareas de las estancias le fue desconocida, como la yerra, por ejemplo (marcación de hacienda). Y fue tropero, baqueano, rastreador y payador (cantor popular y errante).
Trabajó de peón en las estancias que producían ganado vacuno para los saladeros, y vivía en ranchos miserables. Pero si ocupaba tierras sin dueño y tenía una pequeña tropilla, era perseguido por las autoridades, apresado y reclutado para servir en la frontera como soldado.

A la izquierda: Vendedor de pasteles, litografía de César Hipólito Bacle. Estos
vendedores eran comunes en Buenos Aires a principios del siglo XIX.
A la derecha: Habitante de la campaña de Montevideo, República Oriental del
Uruguay, en el siglo XIX, acuarela de Adolphe d'Hastrel.



Las danzas folclóricas argentinas

Todos los países del mundo reverencian su folclore y rinden tributo a sus danzas y canciones tradicionales. El pueblo argentino, de rico acervo folclórico, posee un valioso manojo de danzas y canciones sumamente peculiares. Las danzas, por ejemplo, son todas de parejas sueltas, pues el gaucho -respetuoso de la mujer- nunca tocaba a su compañera. Así sucede en el Gato, la Cueca, la Mariquita, el Marote, el Cielito, el Pericón, la Media Caña, etcétera.
Dentro del acervo folclórico argentino abundan las fiestas típicas, los festejos y las celebraciones piadosas o de júbilo, entre ellas las de la Virgen del Valle, del "Calavera", del Mailín, del Misachico, el Velorio del Angelito, el Tincunacu, las Telesiadas, el Pucllay, los Topamientos de las Comadres, el Mingado, la Chaya, la Manca fiesta, la Arropiada, la Alojiada, la Algarrobiada y muchísimas más.
En algunas de ellas se agregan singularidades tradicionales, sobre todo a las que son piadosas y organizadas por la iglesia, y de allí el carácter folclórico que adquieren. Por eso es común que luego de la misa o de la procesión, se efectúen bailes, haya bullicio, se lancen fuegos artificiales, se cante y se beba.

Gauchos de la provincia de Buenos Aires, República Argentina, en el siglo pasado,
durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, según la interpretación de Joaquín y
Néstor Pérez Fernández.




Vestimenta tradicional alemana. 

Trajes típicos de la región de Moravia en la República Checa.



jueves, 16 de marzo de 2017

El corazón es un amigo...

Y a los amigos hay que cuidarlos

Cada célula de nuestro organismo necesita, para poder vivir y cumplir con su misión, recibir oxígeno y alimentos y eliminar anhídrido carbónico y sustancias de desecho. El encargado de realizar esta importantísima tarea es el aparato circulatorio, que puede hacerla merced al trabajo del corazón que, como una bomba impelente, impulsa la sangre a través de los vasos sanguíneos, o sea las arterias, vasos capilares y venas. La naturaleza ha dotado al corazón de una estructura muy resistente, pero ello no significa que deba abusarse de él, sino que, por el contrario, es necesario prodigarle los cuidados que merece como órgano vital.






Nuestro amigo el corazón 

El corazón es un órgano muscular hueco situado en el tórax, arriba del músculo diafragma y entre los dos pulmones. Presenta la forma de un cono, cuya base está dirigida hacia arriba y a la derecha, y su vértice hacia abajo y a la izquierda. Su tamaño es equivalente al puño de la persona y pesa, término medio, unos 330 gramos en el adulto. Las paredes del corazón están formadas por fibras musculares longitudinales retorcidas en aros y espiraladas, del tipo estriado por tener bandas transversales, y capaces de realizar un trabajo enérgico y automático. Dentro del corazón hay cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos. La aurícula derecha se comunica con el ventrículo derecho por medio de una válvula llamada tricúspide, y la aurícula izquierda se comunica con el ventrículo izquierdo por la válvula mitral. La aurícula y el ventrículo de cada lado están separados por un tabique muscular.

Sección vertical del corazón.
Este esquema permite observar cómo se relacionan las cavidades
del corazón con los grandes troncos arteriales y venosos relacionados entre él.
Fuente de la imagen




¿Cómo trabaja el corazón?

Debido a su estructura especial, la musculatura cardíaca tiene unas propiedades características y reaccionan como si se tratara de una sola fibra. Una propiedad del corazón es su automatismo, es decir, la posibilidad de contraerse por sí mismo a un ritmo dado sin necesidad de estímulos externos. Dentro de la aurícula derecha hay un grupo de células o nódulo del seno compuesto por un tejido muscular especial que, como el tejido nervioso, posee automatismo, es decir que es capaz de generar el latido del corazón y marcar su ritmo. La circulación de la sangre es posible debido a los movimientos de contracción del corazón, que impulsa la sangre hacia los pulmones para purificarla a través de su aurícula y ventrículo derecho (es lo que se llama pequeña circulación), y a todo el organismo por su aurícula y ventrículo izquierdos (gran circulación). Como la gran circulación, que tiene un extenso recorrido, exige a este órgano mayor esfuerzo, esta parte es más gruesa y musculosa que la derecha.
Para impulsar la sangre al organismo, el corazón actúa sencillamente como una bomba impelente que empuja el líquido hacia los vasos. En este caso el corazón se contrae: es lo que se llama sístole; al relajarse, en reposo, permite que lo llene de sangre: es lo que se llama diástole. El trabajo del corazón, o sea la sucesión alternada e ininterrumpida de sístoles y diástoles, se puede apreciar tomando el pulso, o sea presionando con los dedos una arteria periférica (por ejemplo, en la muñeca). El corazón bombea entre 7.000 y 8.000 litros diariamente. Por día late unas 120.000 veces; cada ciclo cardíaco dura 0,8 segundo: 0,3 corresponde a la sístole y 0,5 a la diástole. Por ello el corazón trabaja unas 10 horas y descansa 14 horas.

Gráfico que muestra la posición del corazón en el tórax. Las enfermedades
cardíacas deben ser comprendidas. Es necesario evitar falsos temores, pero
tampoco se debe perder tiempo.

El corazón bombea entre 7.000 y 8.000 litros por día, y en ese lapso late unas 120.00
veces. En el curso de una vida de 70 años bombea tanta sangre como para llenar
la capacidad de un rascacielos. En 40 minutos podría elevar un ascensor hasta el
quinto piso y en un día llenaría 3 tanques con 10.000 litros





Hay que cuidar al amigo

El corazón, tan bien dotado, puede sin embargo enfermarse, aunque felizmente en los últimos años se ha producido un notable progreso en la prevención de las afecciones cardíacas. Entre las más comunes figuran la enfermedad coronaria, arteriosclerosis, reumatismo cardíaco, enfermedades congénitas, accidentes cerebrales, hipertensión, etcétera. Si se tenia parientes cercanos que hayan muerto prematuramente por ataques cardíacos, las probabilidades de enfermedades cardiovasculares son algo mayores.
La enfermedad coronaria se produce cuando las arterias que proveen sangre al corazón se estrechan o se destruyen, impidiendo que el corazón se oxigene. La arteriosclerosis se origina al acumularse grasas u otros materiales en las paredes internas de las arterias, produciendo una estrechez que aumenta el riesgo de la obstrucción e interrupción de la circulación. La arteriosclerosis provoca la angina de pecho y la mayoría de los ataques cardíacos. El corazón tiene un excelente sistema de reparación si las arterias que sirven al corazón no llevan la sangre suficiente, las vecinas se ensanchan o se abren nuevas ramas para llevar la sangre necesaria.
El reumatismo cardíaco se origina a causa de una enfermedad reumática sufrida en la niñez o en la adolescencia que produce deformaciones de las válvulas, lo cual dificulta el tránsito normal de la sangre. Las enfermedades congénitas son defectos del desarrollo del corazón o los vasos antes del nacimiento. El soplo al corazón es un sonido particular que produce la sangre al pasar por las válvulas del órgano; generalmente indica enfermedad de las válvulas o insuficiencia cardíaca. Los niños suelen tener soplos funcionales que desaparecen con el crecimiento. Un accidente cerebral es la ruptura u obstrucción de una arteria del cerebro que causa repentina pérdida de conciencia, de la sensibilidad y de los movimientos voluntarios. La hipertensión arterial o presión alta es una de las principales causas de las enfermedades cardíacas, pero detectada a tiempo puede ser tratada con éxito. 

Trombosis (coágulo) (Fig.1) y depósitos de grasa (colesterol) (Fig. 2).
Es necesario evitar estas afecciones que obstruyen la circulación.





Cinco medios para reducir los ataques cardíacos.

1°) VIGILAR DIETA Y PESO. ¡Cuidado con las calorías de más! Si no se gastan se transforman en grasas, y el aumento de peso sobrecarga el corazón y aumenta el colesterol de la sangre, predisponiendo a la arteriosclerosis. Un hombre cuyo peso supere el 20% más de lo normal tiene mayor riesgo de un ataque cardíaco.
2°) HACER EJERCICIOS EN FORMA REGULAR. Practicar deportes, pero consultar antes al médico sobre cual es el más adecuado. Caminar diariamente. La regularidad tiene un premio: calma los nervios y ayuda a eliminar grasa, tan nociva para la salud.
3°) NO FUMAR.
4°) EVITAR LAS PREOCUPACIONES. Las preocupaciones, las tensiones nerviosas y emocionales elevan la presión sanguínea y el colesterol. La tensión nerviosa prolongada hace aumentar la posibilidad de un ataque cardíaco.
5°) CONTROLES MÉDICOS PERIÓDICOS. Cuando alguien cumple años, el mejor regalo que puede hacerse a sí mismo es un control médico. Prevenir es siempre mejor que curar. Así podrá agregar más vida útil al corazón, un amigo al que hay que cuidar solícitamente.







Para reducir los ataques cardíacos hay que vigilar la dieta y el peso. Conviene comer menos grasas o alimentos con abundante colesterol.
El ejercicio tiende a reducir el riesgo de la enfermedad cardíaca. Un buen hábito es practicar deportes o caminar 20 o 30 cuadras por día.
El promedio de ataques cardíacos entre los grandes fumadores es superior que entre los que no fuman y su índice de mortalidad es mucho mayor.
Es necesario evitar las situaciones que produzcan en forma permanente tensiones nerviosas o emocionales, pues ellas aumentan la presión sanguínea.
Ante cualquier síntoma alarmante es necesario consultar al médico. También conviene realizar controles médicos en forma periódica (anualmente).




Los hongos: ¿Amigos o enemigos?

Son plantas que no tienen clorofila ni pigmentos que les permitan realizar la fotosíntesis, es decir elaborar las sustancias nutritivas en presencia de la luz solar. Tampoco tienen flores, y en su cuerpo no se diferencian las raíces, tallos y hojas. Sin embargo, a estas curiosas plantas les debemos la agricultura y hasta la vida en el planeta; pero también son causantes de gravísimas enfermedades.




Una grande y variada familia

Más de 100.000 especies de hongos se hallan distribuidas en el mundo entero, excepto en las regiones polares o altas montañas. El aspecto exterior y el tamaño son sumamente variables, pero una primera clasificación permite distinguir los hongos unicelulares o microscópicos de los de gran tamaño.
Las bacterias son hongos infinitamente pequeños que, sin embargo, desempeñan una función importantísima en la vida. Como es sabido, las plantas con clorofila toman el anhídrido carbónico del aire o del agua y, utilizando la energía solar, lo desdoblan. Fijan el carbono elaborando las sustancias orgánicas de las que se nutren ellas mismas y también los animales que las comen. La materia orgánica pasa de un ser a otro sin destruirse, es decir sin que la molécula se desdoble, por lo cual el mundo se llenaría de cadáveres inutilizables, como lo señaló el sabio Luis Pasteur. Pero las bacterias son las encargadas de descomponer la materia orgánica; y de esta manera fertilizan el suelo haciendo posible la agricultura; también tienen una misión decisiva en las fermentaciones para la elaboración de vino, cerveza, etc. Otras, en cambio, son causantes de enfermedades; el bacilo de la tuberculosis o el de la fiebre tifoidea, el vibrión del cólera, etc.
Entre los hongos de gran tamaño se distinguen los hongos comestibles y los venenosos.

Un vistoso ejemplar de Amanita aureola. Es venenoso y se caracteriza
por cambiar de color.

Clavaria cristata, una de las pocas especies que se
pueden comer crudas.





El hongo del sombrero 

Los hongos son plantas talofitas, pues su cuerpo o talo está formado por células o hifas que constituyen el micelio. Se distinguen claramente una parte aérea o micelio de reproducción y una parte subterránea o micelio de nutrición.
La parte subterránea es el aparato vegetativo encargado de absorber el agua, las sales minerales y las sustancias orgánicas, pero como los hongos carecen de clorofila y, por ellos, son incapaces de elaborar sus propios alimentos, deben vivir a expensas de materias orgánicas. Es el caso de los hongos de sombrero, como viven sobre hojas, frutos, alimentos en descomposición, etc., se los llama saprofitos, que significa vegetal pútrido. El micelio de nutrición puede vivir mucho tiempo debajo de la tierra, pero sus sombreros aparecen rápidamente después de las lluvias. La parte aérea o micelio reproductor comprende una porción cilíndrica (pie) y un sombrero o sombrilla, que es la parte más característica y que está cubierta por una membrana llamada velo.
Como el pie crece rápidamente, el velo se rompe y sus restos forman un anillo que circunda el pie. El sombrero está formado por laminillas radiales que constituyen el himenio, en las cuales se originan las esporas, que son las encargadas de la reproducción, como lo son las semillas en las plantas con flores. El viento se encarga de dispersar las esporas, las que al caer en lugares adecuados germinan formando hifas, las cuales, a su vez, originarán nuevos hongos.
La mayoría de los hongos se reproducen asexualmente por medio de esporas o sexualmente por medio de huevos, como en el caso de los mohos. Los huevos tienen una gran resistencia a las condiciones externas y conservan su vida latente mucho tiempo.

Esquema del hongo y sus partes.





La importancia de los hongos

Los hongos saprofitos desempeñan un papel muy importante en el ciclo de los vegetales, por que descomponen las materias orgánicas del suelo, restos de animales o de vegetales, y las transforman en sustancias sencillas que pueden ser utilizadas por los vegetales con clorofila, es decir los que toman del suelo las sustancias nutritivas y, en presencia de los rayos solares, fabrican el alimento para ellos mismos y para los animales que ingieren esos vegetales. De este modo se asegura el proceso de la vida en la Tierra.
Hay otros hongos que trabajan como si fueran pelos absorbentes. Existen plantas, como el pino, cuyas raíces carecen de pelos absorbentes; por eso la misión de absorber el agua con las sales minerales la cumplen unos honguillos llamados micorrizas.
Las levaduras son hongos microscópicos a los que se debe la fermentación alcohólica y permiten la elaboración del vino, la cerveza, la sidra, el vinagre y el pan. Muchos hongos son comestibles y entran en la preparación de delicados manjares, como el champiñón, la trufa, etcétera.
El biólogo Alexander Fleming descubrió en 1928 una sustancia elaborada por el moho Penicillium notatum, capaz de detener la vida de ciertos microbios, y con ella elaboró el primer antibiótico: la penicilina, al que le siguieron luego la estreptomicina, aureomicina, etc., que salvaron tantas vidas.

Los colores de los hongos venenosos son, por lo general, muy vividos.
1- Amanita muscaria, especie venenosa.
2- Cortinarius praestans, comestible.
3- Hypholoma, venenoso.
4- Cortinarius violaceus, venenoso.
5- Clitocybe odora, venenoso


Los hongos comestibles son muy afamados en la gastronomía.
1- Mitrophora, hongo comestible.
2- Boletus pinicola, comestible y de fino sabor.
3- Boletus regius, comestible.
4- Las conocidas Trufas, son comestibles y muy costosas.



Hongos perjudiciales

Existen muchas variedades de hongos que causan graves daños a los cultivos. El maíz, el trigo y otros cereales son atacados por el "carbón", hongo que forma especie de tumores en las espigas llenos de esporas negruzcas que el viento se encarga de dispersar. El "cornezuelo del centeno" ataca preferentemente a este cereal y, además, es muy tóxico para el hombre y los animales.
Entre los hongos parásitos del ser humano figuran las "tiñas", que hacen caer el cabello; los que producen el "pie de atleta" o escoriaciones entre los dedos, y otros que causan afecciones más o menos graves en los aparatos digestivo y respiratorio. Es necesario, pues, conocer a esta extensa familia para utilizar lo bueno de ella y evitar lo malo.

Entre los hongos perjudiciales figuran el carbón del maíz (imagen de la izquierda)
y el Corticium (imagen de la derecha), que ataca a la madera y produce la muerte
del árbol.



1- Russula sardonia, comestible.
2- Boletus rufus purpureus, venenoso.
3- Grupo de Cantarelos, comestibles (cuando alcanza la madurez,
el sombrero se invierte y parece un embudo).

Los hongos comestibles y los venenosos pueden confundirse por su forma; por
eso es necesario conocerlos bien.
1- Boletus calopus, venenoso.
2- Grupo de Coprinus micaceus, muy comunes en los bosques.
3- Amanita citrina, venenoso.
4- Russula, comestible.





miércoles, 15 de marzo de 2017

Cuando una frase se hace célebre

"Átame un hilo al dedo, para no olvidarme..."

Francesillo de Zúñiga, bufón de Carlos V, era muy envidiado y temido por los cortesanos del emperador. Envidiado porque sabía leer y escribir correctamente, y temido porque no era fácil librarse de sus burlas y sátiras malintencionadas. Víctima de un atentado criminal, agonizaba Francesillo en su lecho, cuando otro bufón del palacio le dijo: "Cuando vayas al Cielo y veas a Dios, háblale bien de mí. ¡Dile a Dios que yo soy buen cristiano! ¡Y dile a Dios que yo soy un gran defensor de la Fe, y que siempre voy a misa! ¡Y dile a Dios que..." Pero el moribundo interrumpió su discurso, y extendiendo una mano le dijo: "Oye, no sé si podré recordarlo... ¡átame un hilo en el dedo, para no olvidarme!"
Representación de un bufón.





"Un emperador debe morir de pie"

Muchos biógrafos e historiadores coinciden en destacar los méritos de Tito Flavio Vespasiano, emperador de Roma durante el decenio 69-70 de la era actual. Durante ese lapso logró pacificar la Judea e introducir importantes reformas en la justicia, fomentó las artes y las ciencias y ordenó la construcción del Coliseo... Sintiendo próximo el fin de su vida, pidió a sus amigos que le ayudasen a levantarse del lecho, explicando con firmeza: "Un emperador debe morir de pie".
Se dice que al conocer esa frase, un contemporáneo de Vespasiano comentó: "Es mucho mejor vivir de pie y morir acostado".
Tito Flavio Vespasiano.




"¿Y dónde voy a encontrar otro pintor como Goya?"

Pintor, retratista, grabador, caricaturista, decorador, aficionado a los toros y aguafuertista, don Francisco de Goya y Lucientes vivió con no pocas emociones durante 84 años y llegó a desatar una guerra de celos entre la duquesa de Alba y la duquesa de Osuna. Alarmado el rey por la agresividad de tal contienda, ordenó el destierro de la duquesa de Alba, y entonces don Francisco de Goya hizo causa común con la condenada, resolviendo desterrarse con ella. Frente al escándalo que produjo en la corte la resolución de Goya, un ministro adulón le sugirió al monarca: "Dejadlo que se vaya, señor. No le hagáis caso". Pero el rey le repuso: "¿Dejarlo ir, dices? ¿Y dónde voy a encontrar otro pintor como Goya?".
Carlos IV de España.




lunes, 13 de marzo de 2017

Curiosos orígenes de palabras comunes

El origen de los nombres de muchos países se halla ligado con alguna característica geográfica, recurso económico o tradición histórica. Lo curioso es que terminaron por imponerse, aunque no siempre pueda establecerse con toda claridad por qué ese nombre, y no otro, prendió en el alma popular de manera entrañable y definitiva.




Argentina 

La palabra Argentina proviene del latín argentum, que significa plata. La denominación comenzó a usarse en la época de la conquista española, pues se creía que la región era la entrada hacia la Sierra de la Plata, zona en la que, según las leyendas, abundaban los metales preciosos.
Precisamente, el río de la Plata es el sujeto principal del poema escrito por Martín del Barco Centenera titulado: "Argentina y conquista del Río de la Plata, con otros acontecimientos de los reinos del Perú, Tucumán y Estado del Brasil" publicado en Lisboa en 1602. La importancia del mismo reside en que se emplea por primera vez la palabra argentina, aunque en sentido poético solamente, como una versión de plata. Otra publicación de la época de la conquista se debe a Ruy Díaz de Guzmán, que escribió una crónica titulada "La Argentina". La denominación fue imponiéndose y designó al país después de la Constitución dictada en 1853.

Vista del Río de la Plata
Fuente de la imagen





Bolivia

La República de Bolivia debe su nombre al libertador Simón Bolívar, héroe de la independencia americana, que logró la emancipación de Venezuela, su patria, de Colombia y de Ecuador. Tras el alejamiento del general José de San Martín, el libertador de Argentina, Chile y Perú, Bolívar dio término a la guerra de la independencia, que culminó con la batalla de Ayacucho. El 6 de agosto de 1825 se proclamó en Chuquisaca la independencia de Bolivia y se adoptó el nombre del País.

Simón Bolívar





Uruguay

El nombre de Uruguay, adoptado por esta república, es de origen guaraní y significa "río de los pájaros". Los nativos llamaban así al imponente curso de agua que desemboca en el estuario del Plata. En la época colonial, esa región se llamaba Banda Oriental del Uruguay, por su posición con respecto a ese río, uno de los más importantes de América.

Uruguay significa "río de los pájaros".




Colombia 

La república de Colombia es el único país en América que lleva el nombre del descubridor del Nuevo Continente. En la época colonial formaba parte del Virreinato de Nueva España, y el 20 de julio de 1810 comenzó su movimiento emancipador. Después de largos años de lucha, la independencia se consiguió tras el triunfo de Bolívar en Boyacá en 1819. Y fue precisamente el libertador quien, "para reparar la injusticia que se ha hecho a un gran hombre: Colón", propuso este nombre para denominar a la nueva nación.

Cristóbal Colón.




Brasil

Este país, es el más extenso de América del Sur, debe su nombre a un árbol que abunda en su territorio: el palo brasil. Existen varias especies de esta planta de la familia de las leguminosas, cuya madera de color rojo o anaranjado se utiliza en tintorería. En el Lejano Oriente existían árboles semejantes que fueron descritos por Marco Polo. En el año 1500, cuando los portugueses descubrieron Brasil, hallaron estos árboles, cuyo color recordaba a las brasas; de allí el nombre que se les dio. El palo brasil fue la base del comercio en los primeros tiempos y fuente de riqueza para el país al que dio nombre.

Árbol de palo brasil






Venezuela

En 1498, durante su tercer viaje al Nuevo Mundo, Cristóbal Colón llegó a la isla de Trinidad y recorrió el golfo de Paria. Poco después otros navegantes (Pedro Alonso Niño, Cristóbal Guerra, Alonso de Ojeda, Américo Vespucio y Rodrigo de Bastidas) exploraron la región. En las costas, la expedición de Ojeda descubrió unos poblados indígenas sobre las aguas que le hicieron recordar a la ciudad de Venecia, en Italia y los llamó Pequeña Venecia o Venezuela, denominación que terminó por imponerse.

Viviendas construidas sobre el río.