sábado, 5 de septiembre de 2015

¿Cómo se formó el idioma castellano?

La formación del idioma castellano fue una tarea lenta, obra del tiempo y generaciones. Muchos pueblos -iberos, celtas, romanos, visigodos, árabes- llegaron a la península y la ocuparon temporariamente, dejando palabras que fueron enriqueciendo el lenguaje.



El idioma que se habla o se escribe en todos los países hispanoparlantes se llama castellano o español porque se origino en Castilla, España. Se lo denomina de una u otra forma, indistintamente, aludiendo a su historia o a su uso oficial. Entre los latinoamericanos se prefiere la designación de castellano y entre los europeos la de español. Cuando los españoles llegaron a América, el idioma castellano estaba en su apogeo y hacía varios siglos que se hablaba en la península. ¿Cómo se formó ese idioma, juzgado por Carlos V como "apto para hablar con Dios" y alabado por su sonoridad de palabras y flexibilidad para expresar un concepto? La tarea fue lenta, ardua, obra del tiempo y de ese secreto espíritu que preside todas las creaciones que habrán de perdurar.


El primitivo idioma español

Aunque puestos de acuerdo en que debió existir un idioma primitivo en España, los estudiosos de la lengua no han podido determinar a ciencia cierta cuál fue ese idioma. Se sabe que al llegar los romanos a la península se hablaban ya las lenguas de los antiguos pobladores, entre ellas en ibero, el vasco, el celta y el celtíbero (esta última, conjunción de la nombrada en primer lugar y del celta).
Los romanos del siglo III a. de C. que llegaron a España llevaron el latín, pero no el clásico, en el que se expresaron los grandes escritores del imperio: Cicerón, Tito Livio, Virgilio u Horacio. Aquéllos hablaban un latín vulgar, el del pueblo, agricultores o pastores, y al ponerse en contacto con los pueblos que iban conquistando trataban de aprender las nuevas lenguas y, por supuesto, de imponer la suya. En el caso de España, los romanos españolizaron su latín, y los españoles latinizaron sus lenguas. Tan importante fue el aporte, que en el idioma castellano actual se considera que el 70% de sus voces pertenece, a través de formas derivadas, al latín.




La invasión de los bárbaros 

Como conquistadores, los romanos trataron de llegar a todas las tierras que dominaban. Asentados en España, intentaron -vanamente- de enseñorearse en la religión vasco cantábrica. El lugar era de difícil acceso y sus habitantes, de indomable valor. Por eso el vascuence es el único idioma de la península no romanizado.
En el año 409, los bárbaros (que ya habían descendido desde el norte sobre los pueblos europeos y se desparramaban por las tierras del Mediterráneo) invadieron España. El imperio visigodo se estableció entonces en las tierras que un día habían sojuzgado los romanos y en ellas permaneció durante tres siglos. Las huellas de esa dominación se dejaron sentir sobre las lenguas peninsulares. Se considera, sin embargo, que el aporte fue menor del que debió haber resultado de tan largo período.


El aporte árabe

Larga fue la estada del pueblo árabe en la península española, después de haberla sometido en el año 711. Durante ocho siglos, los idiomas que iban gestándose en España recibieron el aporte de voces arábigas, si bien no importantes desde el punto de vista de la cantidad, decisivas en cuanto a matices que habrían de enriquecerla con respeto a la sonoridad y "color" de la lengua. 




Las lenguas romance

De este modo, paulatinamente se fueron formando las hoy denominadas lenguas romances españolas o lenguas neolatinas, habladas todas en la península: el catalán, el aragonés, el leonés, el asturiano, el gallego, el castellano, etcétera. (En Europa, paralelamente, se formaban otras lenguas romances, como el provenzal, el francés, el italiano, el portugués y el rumano.)
De esos romances, el primero que se habló con mayor perfección en España fue el gallego. Pero no tardo en sobrepasarlo el castellano, sobre todo por la obra del gran rey Alfonso el Sabio, que lo impuso como lengua oficial de su reinado en el siglo XIII.
Pero sólo a fines del siglo XV, por intervención de los Reyes Católicos, empeñados en lograr la completa unificación de su reino, se convirtió en la única lengua oficial de España.





Miniatura de las Cantigas de Alfonso X, el Sabio,
que impuso el castellano como lengua oficial de su reino.

Origen de algunas palabras

Del latín nos vienen voces como planta, ánimo, libro, aurora, ardor, honor, romano, mundo, óleo, tribunal, etc., que no presentan variantes en su forma: abertura, hervor, labrar, amigo, ejemplo, bueno, señor, águila, etc., que sí tienen alguna leve alteración respecto del vocablo original, y también ojo, letra, pueblo, pobre, pecho, hombre, dueño, alma, etc., que por el contrario aparecen muy modificadas.
Perduran en el idioma elementos del vascuence (ama, alpargata, becerra, cencerro, guijarro, ganzúa, modorra, pizarra, izquierdo, risco, etc.), del griego (teología, ídolo, limosna, biblia, apóstol, ángel, mártir, atmósfera, fotografía, meteoro, análisis, y los inventos que van apareciendo, junto a manifestaciones de la ciencia), del godo o germano (bagaje, blasón, botín, brida, dardo, escolta, esgrimir, espuela, esquife, guante, guerra, norte, orgullo, y nombres propios como Elvira, Alberto, Adolfo, Enrique, Fernando, Ramiro, Rodrigo, etc.), y del árabe (almacén, aljibe, álgebra, alcalde, alguacil, alquiler, cifra, atalaya, tambor, aduana, arroba, jazmín, naranja, alférez, almirante, etc.).
Como lengua viva, el castellano ha recibido (y dado también) el aporte de otras lenguas romances, como el italiano, el francés y el inglés.
Muchos italianismos, que es como se llama a las voces que proceden de ese idioma, se incorporaron durante el Renacimiento, y la dominación española en la península itálica. Por ejemplo saltimbanqui, gaceta, soneto, banca, fragata, piloto, aspaviento, carroza, tachada, piano.
También la incorporación de galicismos (voces de origen francés) es de antigua data: entre ellas, las palabras paje, jardín, sargento, manjar, jaula, cofre, bajel, y otras más modernas: coqueta, petimetre, restaurante, merengue, biberón, comité, clisé, budín, popurrí y chantaje.
De los anglicismos (las palabras de procedencia inglesa) podrían citarse fútbol, club, líder, bistec, récord, standard y yate.
También los americanos hemos contribuido en gran medida a la formación del idioma. Nuestros aportes se llaman americanismos y provienen de las lenguas que hablaron los aborígenes del continente, como quichuas, aztecas, mayas y otros.


Durante la Edad Media,
los juglares y trovadores
recitaban poemas épicos
o líricos, creando una
literatura popular y
salvando obras anónimas



Estatua ecuestre del Cid Campeador, en
Burgos. Las hazañas de este personaje
fueron inmortalizadas en uno de los poemas
castellanos más antiguos:
el "Cantar del Mio Cid"

     
Cervantes fue uno de los escritores más importantes
de la lengua castellana. Por eso el 23 de abril, fecha de
su fallecimiento, se celebra el Día del Idioma.

viernes, 4 de septiembre de 2015

De la vida misma

Lógica infantil

El presidente William Taft, de los EE.UU., que era un hombre muy obeso, solía comer en la casa de unos amigos que tenían un niño con la mala costumbre de comerse las uñas.
La madre, preocupada por ese hábito de su hijo, solía decirle que si seguía comiéndose las uñas habría de hincharse como un globo hasta explotar, por lo que el niño, asustado, terminó por abandonar el hábito.
Cierto día en que el presidente Taft, considerado el hombre más gordo que ocupara tan alto cargo en su país, fue a cenar a la casa de esa familia, el niño se acercó a saludarlo y se quedó asombrado mirándolo; sin decir palabra, dio una vuelta alrededor y, luego de un rato, le dijo: "Señor Taft, apuesto a que usted se come las uñas".


William Howard Taft

La Yerba Mate

Una estimulante y agradable infusión

Cuenta una antigua leyenda guaraní que, paseando Dios en compañía de San Juan y San Pedro por la selva misionera, se sintió cansado y pidió albergue a un viejecito cuyo rancho se alzaba solitario en medio del monte. Allí se había retirado el hombre con su hija, joven y bella, a quien quería guardar de la malicia del mundo. Atendió a los viajeros sin saber de quiénes se trataba. Mató a la única gallina que tenía para darles de comer. Entonces Dios, que todo lo sabe, viéndolo tan generoso, y después de consultar con San Juan y San Pedro, que estuvieron de acuerdo con él, decidió premiarlo. Para ello hizo inmortal a su hija, convirtiéndola en la primera planta de yerba mate. Caá, que así se llamó la muchacha-árbol desde entonces, presta grandes servicios a los hombres con la rica y sana infusión que se hace de sus hojas, y no muere nunca, conservándose pura, al renacer de los retoños cada vez que la planta es despojada de sus hojas. 
La poética leyenda no es sino una de las tantas que se cuentan sobre la aparición de la planta de la yerba mate. Los guaraníes adoraban a los árboles, y tuvieron por la Ilex paraguariensis (éste es el nombre con que la conocen los científicos) particular devoción por las utilidades que les prestaba, unidas en sus comienzos a prácticas mágicas.
Antes de la llegada de los españoles a las costas del río Paraná, los brujos de las tribus lugareñas, los carái payé, bebían la infusión para comunicarse con el diablo, Añá. El poder que les transmitían las hojas de Caá, tostadas primero y luego hervidas, los colocaba por sobre los demás indios y era algo así como una droga mágica. A un contra la práctica reservada a que quisieron reducirla, la saludable bebida ganó el gusto de todos, y el uso de la yerba mate se generalizó porque realmente es de muy grato sabor y posee propiedades estimulantes.





La planta de yerba mate

La planta de yerba mate se conoció en Europa de forma científica a principios del siglo XIX. El botánico Bonpland la designó en 1821 "Ilex theazans" y al año siguiente Saint Hilaire la llamó "Iles paraguariensis", denominación que se impuso.
Originaria de América del Sur, la planta abunda en estado silvestre y en extensas plantaciones cultivadas. Por razones prácticas, su altura se mantiene de 3 a 6 metros, presentando un corto tronco que se ramifica a escasa altura del suelo, adquiriendo así, por sucesivas podas, el aspecto de un pequeño arbusto. En estado silvestre, en cambio, donde necesita 30 años para su desarrollo completo, mide de 12 a 16 metros de altura y forma un majestuoso árbol cargado de hojas.
Estas perduran unos tres años, son alternas, coriáceas, y en estado de madurez son espesas, duras y lucientes, de color verde más intenso en su cara superior que en la inferior. Florece de octubre a diciembre y las flores pequeñas de color blanquecino o pálido verdoso, se agrupan en racimos. El fruto es una pequeña baya que madura de enero a marzo, de color azul oscuro o negro violáceo.
Como planta tropical o subtropical, requiere elevadas temperaturas, mucha humedad en la tierra y en el ambiente y suelos areno-arcillosos, ricos en ácido fosfórico, hierro y potasio.





Cosecha y elaboración 

La cosecha se efectúa entre los meses de mayo y octubre, y consiste en el cuidadoso corte de las ramas cargadas de hojas, mediante tijeras, machete o serrucho, según el espesor de las ramas. En los yerbatales, cosechadas las ramas, se procede a la quiebra de las mismas para eliminar las más gruesas, y se separan las hojas en una operación llamada "viruteo".
La elaboración de las hojas comprende tres aspectos: el sapecado, el secado o secanza y el canchado. La misma debe iniciarse dentro de las 24 horas para evitar la fermentación y las pérdidas que ella ocasiona.
El sapecado consiste en la exposición de la hoja, durante 20 ó 30 segundos, a la acción directa del fuego vivo, que destruye los fermentos y raja la epidermis de la hoja con un ligero crepitar.
Con ello se asegura la conservación del color verde. Esta operación se hace actualmente por medios mecánicos, y durante la misma la hoja pierde un 20% de su peso por deshidratación
Dentro de las 24 horas siguientes al sapecado, la hoja debe ser sometida a un proceso de secado. Este se efectúa en dos tipos de instalaciones: el carijo, que actúa mediante la acción de un fuego directo, y el barbacuá, que funciona a calor indirecto.
El paso siguiente es el canchado. Secada la yerba, con el fin de facilitar su embolsado y transporte es sometida a un proceso de trituración, fraccionándola en pedazos más o menos pequeños. Una vez canchada, la yerba se estaciona para su sazonamiento en bolsas de arpillera durante un término aproximado de un año o nueve meses como mínimo, durante cuyo período desarrolla al máximo su aroma y sabor.
La yerba mate canchada y estacionada es la materia prima que los industriales molineros, mediante sucesivas operaciones de trituración, zarandeo y mezclas, adecuan al uso de cada región.


http://www.yerbaandresito.com.ar/elaboracion-de-la-yerba-mate/

Los mayores productores y consumidores

La República Argentina es el mayor productor y, a la vez, el mayor consumidor de yerba mate en el mundo.
Los indios que la aprovecharon en su estado salvaje la encontraron en manchones aislados, debajo de los árboles gigantes de la selva, creciendo allí espontáneamente.
Fueron los misioneros jesuitas, en su paso hace cuatro siglos por las zonas próximas a los ríos Paraná y Uruguay, al nordeste del río Miriñay y de la laguna Iberá, quienes cultivaron la planta en forma racional. En la actualidad, la parte de cultivo se limita al Brasil meridional, Paraguay y Argentina septentrional (provincia de Misiones y Corrientes).
Con la expulción de los jesuitas, ocurrida en 1769, las plantaciones se abandonaron. Pero las favorables condiciones del mercado argentino hicieron que en los últimos años del siglo XIX se desarrollaran de nuevo. Entre los pioneros de ese renacimiento se cuentan Julio Martín y Pablo Allain, quienes en 1904 cultivaron la planta valiéndose en los experimentos realizados por Federico Neuman en Paraguay, el que había logrado semillas de yerba mate de fácil germinación.
Hoy, la provincia de Misiones (en la Argentina) posee más del 90 por ciento de los cultivos, y su departamento de Oberá da el triple de lo que produce toda la provincia de Corriente. También las jurisdicciones misioneras de San Ignacio, Eldorado, San Martín, Leandro Alem y Apóstoles son centros importantes de producción.
Para dar una idea de esos cultivos en la provincia citada, conviene decir que en ella la potencialidad actual de producción oscila entre las 200.000 y 250.000 toneladas anuales, de las que los argentinos consumen 130.000 y exportan hasta 5.000.


El mate es una bebida tradicional argentina y con ella se
recibía a los amigos. En el Museo Isaac Fernández Blanco
se conservan estos mates de plata de la época colonial.




lunes, 13 de julio de 2015

Las más bellas esculturas de todos los tiempos

Estatuas romanas

Los hallazgos arqueológicos realizados en Italia demuestra que la península estuvo habitada desde épocas prehistóricas y que en ella se cumplieron diversas etapas de evolución cultural con la influencia civilizadora de otros pueblos. Los etruscos y los griegos ejercieron un papel preponderante en los primeros periodos de la cultura latina. Los etruscos hábiles fundidores, fueron los maestros de los romanos en el trabajo del bronce y continuaron teniendo talleres propios hasta la época de Augusto. En la Roma primitiva había una ley que prohibía los retratos de personajes que no hubiesen ejercido cargos importantes en la administración; por ello los primeros retratos de funcionarios romanos que consiguieron el derecho a la imagen eran sólo bustos y estaban realizados en cera. En el siglo II a. de C. los patricios romanos que habían viajado por Grecia y Oriente empezaron a importar estatuas para sus colecciones particulares, y desde entonces la influencia griega helenística fue decisiva; pero el espíritu positivista del pueblo romano tendió a una directa imitación de la realidad.


El dios Pan

En sus orígenes, Pan era un dios griego (protector de los rebaños, pastores y cazadores) que por la tarde tocaba la flauta que el mismo había inventado. Los romanos también lo adoraron y lo identificaron con un fauno. Está estatuilla de mármol que lo representa data del siglo I a. de C.


Estatua de Augusto con manto sacerdotal

Esta estatua del fundador del imperio romano lo representa como Pontífice Máximo, y data del siglo I antes de Cristo.


Gemma Augustea 

Este camafeo mide 19 por 23 cm, fue  realizado en el siglo I d. de C. para conmemorar el triunfo del emperador Tiberio sobre los bárbaros.


Augusto Imperator

Las estatuas oficiales de Augusto lo representan en sus dos cargos principales: el de Imperator, jefe de los ejércitos romanos, y el de Pontífice Máximo. Augusto se llamaba en realidad, Octavio, y era sobrino de Julio César. A la muerte de éste llegó a Roma y le disputó el poder a Marco Antonio, a quien venció en la batalla de Accio, en el año 31 a. de C. Esta estatua lo muestra con su uniforme militar y en gesto de mando. 


Brutus Capitolinus

Este magnifico busto representa, según algunos entendidos, a Lucio Junio Bruto, quien de acuerdo con la tradición, liberó a Roma del último rey Tarquinio el Soberbio en el año 509 a. de C. Data del siglo III a. de C.



domingo, 12 de julio de 2015

El Mar

Cuna de la vida

El hombre siempre observó al mar como un supremo milagro de la naturaleza. Por su volumen y extensión superficial es como un manto que envuelve a nuestro planeta y le da características únicas en el universo. En realidad, nuestro planeta debería llamarse "Mar", más que Tierra, pues la capa continua de agua salada cubre el 71% de la superficie externa, y ella fue no sólo la cuna de la vida, ya que en su seno se desarrollaron los primeros seres vegetales y animales, sino que alberga a las más extrañas, fascinantes y hasta terroríficas especies.
El mar es, a la vez, barrera y medio de comunicación, separa y une a los hombres de diversos continentes. Y sobre todo es fuente de vida, ya que toda el agua terrestre proviene del mar y se renueva día a día en el eterno ciclo de evaporación, condensación y precipitación. Cada año la basta reserva marina pierde, al evaporarse, 300000 kilómetros cúbicos de su volumen que después las lluvias y los ríos se encargan de restituirle. El milagro del mar es, también, el milagro del agua, como señaló San Francisco de Asís al decir: "Alabado sea el señor que nos ha dado el agua, nuestra hermana, porque ella es útil, y humilde, y preciosa y casta".


Viaje al fondo del mar

Si pudiésemos secar los océanos, se abriría ante nosotros un espectáculo grandioso: una tortuosa llanura, quebrada por abismos  profundos, grietas, montañas, que serpentean y que no son otra cosa que las bases de las islas que flotaran en las aguas, y veríamos también las más fabulosas cadenas de montañas que existen en el planeta: por ejemplo, la espina dorsal atlántica, con una extensión de 16000 kilómetros, cuyas cimas se elevan más de 3000 metros. En el fondo de los océanos se distinguen tres partes: 1) La plataforma continental, continuación de las tierras emergidas, y que se extiende hasta los 200 metros de profundidad; 2) el talud continental, que presenta una pendiente de 20 a 40 kilómetros, tiene una extensión pequeña si se compara con la plataforma y es una zona de transición; 3) los fondos oceánicos, con un modelo semejante al terrestre, es decir que presenta cadenas de montañas, valles, volcanes, depresiones, etc. Hay también zonas más profundas y estrechas llamadas "fosas", como las de las Islas Marianas, de 11.521 metros de profundidad. 
Pero el aspecto que más interesa a los científicos es el fondo del mar propiamente dicho, que generalmente, se encuentra recubierto por un espeso sedimento de arena, arcilla y fango, producto del ciclo vital del mar. Los ríos, con su intensa labor de desgaste , arrastran materiales que se precipitan en el fondo del mar a una velocidad de 80 kilómetros por hora.
Otros elementos que conforman este sedimento son esqueletos de peces, fragmentos y restos de conchillas y moluscos, el polvo terrestre llevado por el viento y depositado sobre las aguas y "cosas" de origen cósmico (meteoros y micrometeoros que caen al mar). El fondo del mar es, para los científicos, como un enorme y sabio libro donde ellos leen y aprenden a comprender los distintos cambios geológicos producidos en nuestro planeta.


Un mundo sin luz

Los abismos marinos son completamente oscuros. La luz del Sol, que llega sobre la superficie, se diluye a medida que trata de penetrar en la masa de agua. Así, el espectro solar, entre los primeros 30 y 40 metros, pierde el rojo; luego el anaranjado, el amarillo el verde y el azul. Pasados los 200 metros, y hasta unos 50 metros más, resta solamente una violácea esfumatura, en la cual predominan los tonos grises y opacos. Después, la oscuridad se hace impenetrable, perenne, matizada solamente por la luz que emerge de los organismos vivos que, adaptados a este medio han desarrollado en ellos la capacidad de emitir su propia luz (necesaria para buscar la presa o defenderse), que proviene de sus órganos fosforescentes.
En la mayoría de los casos los seres que habitan estas profundidades presentan aspectos deformes, que obedecen a la increíble presión que la inmensa masa de agua ejerce sobre ellos y a la adaptación que han debido realizar para sobrevivir en tan difícil medio.


Uno de los ejemplares más curiosos de los mares tropicales
es el llamado pez payaso, de vividos colores, y que acostumbra
ocultarse de sus enemigos en los largos tentáculos que forman
las anémonas marinas.


En un mundo donde la luz solar casi no llega y bajo el efecto de
enormes presiones, el mar ofrece un sinfín de curiosas criaturas,
como el estilizado pez mariposa sillín. 


La tortuga de carey habita en los mares tropicales.
-En 1996 esta especie fue incluida en la Lista Roja de la UICN
de especies amenazadas, clasificada como especie en peligro crítico de extinción-


La estrella de mar es un equinodermo que vive en aguas costaneras


El mar y la vida

El agua de mar tiene particularidades aún no del todo conocidas que influyen en el desenvolvimiento de toda la vida sobre la Tierra. Su capacidad de almacenar calor es más grande que la de otras sustancias, de modo que los océanos constituyen enormes reservas de energía solar y sirven para limitar las extremas variaciones del clima.
Además, en el agua se disuelven más sustancias que en todo otro líquido, propiedad que explica que el mar sea depositario de innumerables elementos minerales que ofrecen un rico alimento a los microorganismos, los cuales forman el fitoplancton, base de la cadena alimenticia. Por otro lado, es un hecho comprobado que la mayor parte de los seres vivos necesita una temperatura media que es, aproximadamente la del agua marina.
El cuerpo humano contiene un 70% de agua, del cual un tercio se encuentra en la sangre y demás humores corporales, y los otros dos tercios en el interior de las células. Otro hecho significativo es la composición química de la sangre humana es semejante a la del mar, ya que tiene todos los elementos constitutivos, aunque en proporción diferente. Ello se debe a que el origen de la vida estuvo en el mar, como lo demuestra el estudio de los fósiles.


Anémona de mar.
Aunque por su aspecto parece una planta, es, sin embargo,
un terrible animal.


Los corales o colonias de pólipos son verdaderas joyas marinas.


Las esponjas son también animales que habitan en aguas tropicales.


Antedón, un curioso equinodermo que parece una planta.


Las criaturas del mar

De todos los ámbitos del planeta, el mar es el que permanece aún menos conocido. Él ofrece a la vida un espacio 300 veces superior al que constituyen, en conjunto, las tierras y las aguas dulces (ríos y lagos). El mar fue cuna ancestral de los seres vivos, y por ello la inmensa cantidad de criaturas que en él habitan forman como un cuadro animado que es la síntesis de la evolución. Desde las bacterias y protozoarios hasta los peces y mamíferos más evolucionados, la fauna marina muestra mejor aún que la terrestre el largo camino de la vida. Pero, además, los seres se disponen en diversas profundidades, que se distinguen en tres zonas: las soleadas de la superficie, las aguas semiprofundas y las de los abismos, donde la oscuridad es absoluta.
En la zona superficial encontramos la mayor parte de los peces comestibles y también las variedades más comunes.Algunas especies pueden, inclusive, "volar" fuera del agua, como lo hacen el delfín y el pez diablo, aunque en realidad más que un vuelo se trata de saltos realizados fuera del agua, en los cuales se ayudan con sus aletas nadadoras, que en algunas especies están muy desarrolladas. Entre los habitantes del mar, la ballena es el de mayor tamaño.
En la profundidad media hallamos dos colosos del mar que son tradicionales enemigos: el calamar gigante y el cachalote. El primero es el animal invertebrado más grande y el segundo, un mamífero, figura entre los más grandes de los vertebrados. La lucha entre ambos monstruos es a muerte, y generalmente vence el calamar gigante, debido al tremendo poder de sus tentáculos. 
Llegamos al fin a la zona de los impenetrables abismos, donde la oscuridad es absoluta y el poder de las presiones es tremendo. Allí viven los peces abismales, que aún son poco conocidos; tanto que algunos son identificados sólo con su nombre científico. Los hay que son luminosos; otros, como el Chiasmodon niger, pueden engullir peces de mayor tamaño que ellos, pues tienen un estómago dilatable;otros tienen crestas, filamentos y antenas. En suma un mundo fascinante que atrae día a día a los investigadores de todo el planeta para desentrañar sus misterios. 


La noctiluca es un animal que se encuentra en extraordinarias
cantidades y forma una fosforescencia marina.


Su nombre: Lactoria cornuta a causa de sus formaciones laterales.


Pez luna.


Cachalote


Sternoptyx


Melanoceto


Chiasmodon

martes, 23 de junio de 2015

Cuando una frase se hace célebre

"Todo lo llevo conmigo"

En ocasión de estar sitiada la ciudad de Priene con el ejército de Ciro (siglo VI a. de C.), todos sus habitantes trataban de escapar, llevándose la mayor cantidad posible de objetos de valor. El único que permanecía ajeno a tales preocupaciones y ansiedades era el filósofo Bias -uno de los siete sabios de Grecia-, quien al ser interrogado por su actitud, contestó: "Todo lo llevo conmigo". Palabras que por supuesto, no conmovieron demasiado a sus compatriotas.





"La suerte esta echada"

Para proteger a Roma de los soldados de las Galias, las leyes romanas prohibían severamente el paso del Rubicón -pequeño río que separaba Italia de la Galia Cisalpina-, y consideraban "traidor a la Patria" a quien atravesara con tropas dicha vía de agua. Encontrándose Julio César con ese problema (pasar el Rubicón para marchar sobre Roma), cuanta Seutonio que se decidió al fin, exclamando: "La suerte está echada". Y la frase se repite cuando alguien toma una determinación atrevida y decisiva al acometer una empresa peligrosa.





"Los laureles de Milciades no me dejan dormir"

Humanos al fin, también los grandes guerreros han sentido alguna vez algo de celos o envidia a causa del triunfo logrado por otro compañero de armas en los campos de batalla. Y cuando el general Milciades derrotó a los persas en la batalla de Maratón (siglo VI a. de C.), el general Temístocles se hartó de escuchar los interminables elogios hechos a su colega y declaró a sus amigos: "Los laureles de Milciades no me dejan dormir".





"Como no se leer, colócame una espada"

De pronto, cuando trabajaba en una estatua del Papa Julio II, Miguel Ángel se encontró con el problema que ha preocupado a muchos pintores y escultores: encontrar un objeto para poner en la mano de los modelos. Y cuando el genial artista le preguntó si le parecía bien que lo viesen sosteniendo un libro, el pontífice respondió: "No, nadie lo va a creer. Como no sé leer, colócame una espada".



martes, 9 de junio de 2015

El saber "si" ocupa lugar

Desde los albores de la humanidad las distintas civilizaciones se preocuparon por conservar los conocimientos adquiridos y transmitirlos a sus descendiente, primero en forma oral y luego escrita. Este "saber" de la humanidad ocupa, en libros y publicaciones de diverso tipo, un inmenso espacio material, desmintiendo el antiguo proverbio que dice que el saber no ocupa lugar.


Bibliotecas en las rocas

Ampliando un poco el significado del término, podemos llamar "bibliotecas" a todos aquellos lugares donde se han conservando documentos escritos. Sin duda, las primeras bibliotecas fueron las paredes de las cavernas, donde los hombres de la Edad de la Piedra, hace más de 30000 años, dibujaron y grabaron, con maravillosos trazos y sorprendentes colores, animales de su época (bisontes, renos, tigres, etc.), hombres y mujeres, tal como los veían sus primitivas mentes, y escenas de caza, de pesca, de trabajo y de festejos. Ejemplos magníficos son las cuevas de Altamira en España, Lascaux en Dordoña, Francia, o Addaura en Palermo, Italia.


Bisonte, Cueva de Altamira, España.



Cueva de Lascaux, Francia.



Cueva de Addaura, Italia.


Las paredes que hablan

Con el andar del tiempo, ya asentado en ciudades situadas en las cuencas de los grandes ríos del Oriente Medio (Tigris, Éufrates y Nilo) que regaban los cultivos y cuyas crecientes periódicas fertilizaban los campos, el ser humano -hace 6000 o 7000 años- cambió lentamente los dibujos de las cosas por otros esquemáticos que representaban, al principio, directamente los objetos (por eso se llama escritura pictográfica). Luego, esas representaciones pasaron a ser, en realidad, los símbolos de las palabras utilizadas para designar los objetos,pero que pueden servir para distintos usos (como, por ejemplo, aun en nuestro idioma, vela significa la tela que mueve un barco, o una bujía para iluminar, o estar despierto); esta escritura es la jeroglífica de los egipcios o de los mayas en América Central. Por último esos caracteres esquemáticos ya ni siquiera representaban lo que dibujaban, sino sólo su forma puramente fonética (es decir, la pronunciación oral), constituyendo la escritura ideográfica, ampliamente extendida en los pueblos del Oriente.
Conocemos toda esta variedad de escrituras, así como las cosas que relatan, cuando ha sido posible descifrarlas, gracias a que babilonios, sumerios, egipcios, mayas y otros pueblos las estamparon en las paredes de sus monumentos funerarios y sus palacios. De esta manera tumbas egipcias y galerías de sus pirámides aparecen, a nuestros atónitos ojos, totalmente cubiertas por los relatos de la historia de sus reyes, leyendas, hechos notables, en escritura jeroglífica, cuya extensión total, si la sumáramos, ocuparía centenares de kilómetros de paredes.


Escena de adoración del faraón Akhenatón al
dios Atón, en una estela procedente de Amarna
(1364-1347 a. C.) El Cairo, Museo Egipcio.


Piedra de Rosetta, fue encontrada en 1799 durante
la expedición de Napoleón a Egipto y que permitió
a Champollión descifrar los jeroglíficos en 1832.

Rollos de Papiro

Para esa época, ya los egipcios habían desarrollado el papiro, una especie de papel grueso muy primitivo pero resistente, obteniendo de las hojas de una variedad de juncos, precisamente el papiro, que crece en el delta del río Nilo. Sobre él escribieron sus jeroglíficos y, más adelante, sus palabras en alfabeto demótico (a través del cual fue posible descifrar los jeroglíficos) 
Estas escrituras se conservaron en rollos en la antigua biblioteca de Tebas o en la de Alejandría, que llegó a tener más de 400000 volúmenes y fue parcialmente destruida por César en el año 47 a. de C.
Los griegos y los romanos escribieron también en estos rollos los conocimientos compilados por sabios y filósofos, como Aristóteles, Pitágoras y muchos otros.




El pergamino

Durante la Edad Media, los conocimientos encontraron refugio en los monasterios, donde sus depositarios, los monjes (casi las únicas personas que sabían leer y escribir), los transcribían a mano en primitivos papeles y sobre pergaminos, que son cueros de animales o vejigas de cerdo o cabra especialmente procesados.
Otro tanto hicieron los filósofos, médicos, poetas e investigadores en la corte de los califas árabes, que en los momentos de su máximo esplendor y expansión ocuparon parte de Europa; hasta que en 1641 el califa Omar mandó a quemar la biblioteca de Alejandría por considerarla pecaminosa, ya que creía que el Corán era el único libro de valor, y allí se perdieron, irreparablemente, grandes cantidades de obras filosóficas, poéticas y científicas de la antigüedad.



 


Las dos miniaturas de la época medieval muestran a monjes
que, en ese tiempo, se ocupaban de copiar a mano los libros.

Por fin, la imprenta

Durante el Renacimiento vuelve a popularizarse la enseñanza de la escritura y la lectura, gracias al perfeccionamiento del papel y a la difusión de la imprenta (de origen chino, pero perfeccionada en Europa por Johannes Gutenberg hacia 1446). Las publicaciones de libros se hicieron más fáciles y se fueron extendiendo a todos los confines del mundo conocido por aquellos días. Las bibliotecas ocuparon lugar de importancia en los palacios de los poderosos señores del Renacimiento, como el elocuente ejemplo del magnifico proyecto y construcción que llevó a cabo el genial Miguel Ángel para la biblioteca del palacio de los Medici, en Florencia.



Imprenta de Gutenberg



El enorme espacio dedicado a las bibliotecas 

Desde que un simple código, el alfabeto, hace tan sencilla la transmisión de ideas y conocimientos a través de la escritura, éstos se han acumulado en libros, revistas, diarios, artículos y otras mil formas de difusión, cuyo número ha crecido fabulosamente con el perfeccionamiento técnico del papel y de las imprenta rotativa, a extremos tales que, en la actualidad, para un solo tema (por ejemplo, el cáncer) se publican más de 70000 revistas, folletos y libros en un solo año, lo que suma tantas páginas como para llenar un enorme edificio de archivos.
Las bibliotecas comenzaron a organizarse sobre la base de los archivos de publicaciones completas, de todas las disciplinas, libros y revistas, confeccionando fichas de cada artículo, que se archivan por autores, temas, materias, etc., lo que permite su ubicación y consulta en breve tiempo y con precisión. Estas bibliotecas generales van siendo reemplazadas por otras donde solamente una parte de la ciencia, la técnica o el arte es archivada y clasificada; por ejemplo, bibliotecas de veterinaria, de historia, etcétera.



Biblioteca de Menéndez Pelayo, España



Las montañas de escritorios

Como las publicaciones siguen creciendo y ocupando cada vez más vastos lugares, se están ideando medios para ahorrar espacio. Así comenzaron a publicarse índices que contienen solamente resúmenes de los artículos publicados sobre un tema, durante el año inmediato anterior; más útiles aún han resultado los archivos fotográficos: pequeñas transparencias o "slides" de las páginas de los artículos que se pueden archivar en poco espacio y consultar a través de un visor luminoso.
Actualmente se está empleado la técnica del microfilm, con la cual, en un minúsculo rollo de película, se puede guardar libros enteros y pueden ser pasadas a voluntad en una microcabina cinematográfica. La clasificación y codificación de estas inmensas cantidades de material escrito sólo son posibles con la ayuda de computadoras electrónicas*.


*Durante los años 70. Desde los 90 y hasta ahora (2015) hay muchísima más información en muchas páginas de internet, como este humilde blog, sobre todos los temas habidos y por haber.