sábado, 5 de septiembre de 2015

¿Cómo se formó el idioma castellano?

La formación del idioma castellano fue una tarea lenta, obra del tiempo y generaciones. Muchos pueblos -iberos, celtas, romanos, visigodos, árabes- llegaron a la península y la ocuparon temporariamente, dejando palabras que fueron enriqueciendo el lenguaje.



El idioma que se habla o se escribe en todos los países hispanoparlantes se llama castellano o español porque se origino en Castilla, España. Se lo denomina de una u otra forma, indistintamente, aludiendo a su historia o a su uso oficial. Entre los latinoamericanos se prefiere la designación de castellano y entre los europeos la de español. Cuando los españoles llegaron a América, el idioma castellano estaba en su apogeo y hacía varios siglos que se hablaba en la península. ¿Cómo se formó ese idioma, juzgado por Carlos V como "apto para hablar con Dios" y alabado por su sonoridad de palabras y flexibilidad para expresar un concepto? La tarea fue lenta, ardua, obra del tiempo y de ese secreto espíritu que preside todas las creaciones que habrán de perdurar.


El primitivo idioma español

Aunque puestos de acuerdo en que debió existir un idioma primitivo en España, los estudiosos de la lengua no han podido determinar a ciencia cierta cuál fue ese idioma. Se sabe que al llegar los romanos a la península se hablaban ya las lenguas de los antiguos pobladores, entre ellas en ibero, el vasco, el celta y el celtíbero (esta última, conjunción de la nombrada en primer lugar y del celta).
Los romanos del siglo III a. de C. que llegaron a España llevaron el latín, pero no el clásico, en el que se expresaron los grandes escritores del imperio: Cicerón, Tito Livio, Virgilio u Horacio. Aquéllos hablaban un latín vulgar, el del pueblo, agricultores o pastores, y al ponerse en contacto con los pueblos que iban conquistando trataban de aprender las nuevas lenguas y, por supuesto, de imponer la suya. En el caso de España, los romanos españolizaron su latín, y los españoles latinizaron sus lenguas. Tan importante fue el aporte, que en el idioma castellano actual se considera que el 70% de sus voces pertenece, a través de formas derivadas, al latín.




La invasión de los bárbaros 

Como conquistadores, los romanos trataron de llegar a todas las tierras que dominaban. Asentados en España, intentaron -vanamente- de enseñorearse en la religión vasco cantábrica. El lugar era de difícil acceso y sus habitantes, de indomable valor. Por eso el vascuence es el único idioma de la península no romanizado.
En el año 409, los bárbaros (que ya habían descendido desde el norte sobre los pueblos europeos y se desparramaban por las tierras del Mediterráneo) invadieron España. El imperio visigodo se estableció entonces en las tierras que un día habían sojuzgado los romanos y en ellas permaneció durante tres siglos. Las huellas de esa dominación se dejaron sentir sobre las lenguas peninsulares. Se considera, sin embargo, que el aporte fue menor del que debió haber resultado de tan largo período.


El aporte árabe

Larga fue la estada del pueblo árabe en la península española, después de haberla sometido en el año 711. Durante ocho siglos, los idiomas que iban gestándose en España recibieron el aporte de voces arábigas, si bien no importantes desde el punto de vista de la cantidad, decisivas en cuanto a matices que habrían de enriquecerla con respeto a la sonoridad y "color" de la lengua. 




Las lenguas romance

De este modo, paulatinamente se fueron formando las hoy denominadas lenguas romances españolas o lenguas neolatinas, habladas todas en la península: el catalán, el aragonés, el leonés, el asturiano, el gallego, el castellano, etcétera. (En Europa, paralelamente, se formaban otras lenguas romances, como el provenzal, el francés, el italiano, el portugués y el rumano.)
De esos romances, el primero que se habló con mayor perfección en España fue el gallego. Pero no tardo en sobrepasarlo el castellano, sobre todo por la obra del gran rey Alfonso el Sabio, que lo impuso como lengua oficial de su reinado en el siglo XIII.
Pero sólo a fines del siglo XV, por intervención de los Reyes Católicos, empeñados en lograr la completa unificación de su reino, se convirtió en la única lengua oficial de España.





Miniatura de las Cantigas de Alfonso X, el Sabio,
que impuso el castellano como lengua oficial de su reino.

Origen de algunas palabras

Del latín nos vienen voces como planta, ánimo, libro, aurora, ardor, honor, romano, mundo, óleo, tribunal, etc., que no presentan variantes en su forma: abertura, hervor, labrar, amigo, ejemplo, bueno, señor, águila, etc., que sí tienen alguna leve alteración respecto del vocablo original, y también ojo, letra, pueblo, pobre, pecho, hombre, dueño, alma, etc., que por el contrario aparecen muy modificadas.
Perduran en el idioma elementos del vascuence (ama, alpargata, becerra, cencerro, guijarro, ganzúa, modorra, pizarra, izquierdo, risco, etc.), del griego (teología, ídolo, limosna, biblia, apóstol, ángel, mártir, atmósfera, fotografía, meteoro, análisis, y los inventos que van apareciendo, junto a manifestaciones de la ciencia), del godo o germano (bagaje, blasón, botín, brida, dardo, escolta, esgrimir, espuela, esquife, guante, guerra, norte, orgullo, y nombres propios como Elvira, Alberto, Adolfo, Enrique, Fernando, Ramiro, Rodrigo, etc.), y del árabe (almacén, aljibe, álgebra, alcalde, alguacil, alquiler, cifra, atalaya, tambor, aduana, arroba, jazmín, naranja, alférez, almirante, etc.).
Como lengua viva, el castellano ha recibido (y dado también) el aporte de otras lenguas romances, como el italiano, el francés y el inglés.
Muchos italianismos, que es como se llama a las voces que proceden de ese idioma, se incorporaron durante el Renacimiento, y la dominación española en la península itálica. Por ejemplo saltimbanqui, gaceta, soneto, banca, fragata, piloto, aspaviento, carroza, tachada, piano.
También la incorporación de galicismos (voces de origen francés) es de antigua data: entre ellas, las palabras paje, jardín, sargento, manjar, jaula, cofre, bajel, y otras más modernas: coqueta, petimetre, restaurante, merengue, biberón, comité, clisé, budín, popurrí y chantaje.
De los anglicismos (las palabras de procedencia inglesa) podrían citarse fútbol, club, líder, bistec, récord, standard y yate.
También los americanos hemos contribuido en gran medida a la formación del idioma. Nuestros aportes se llaman americanismos y provienen de las lenguas que hablaron los aborígenes del continente, como quichuas, aztecas, mayas y otros.


Durante la Edad Media,
los juglares y trovadores
recitaban poemas épicos
o líricos, creando una
literatura popular y
salvando obras anónimas



Estatua ecuestre del Cid Campeador, en
Burgos. Las hazañas de este personaje
fueron inmortalizadas en uno de los poemas
castellanos más antiguos:
el "Cantar del Mio Cid"

     
Cervantes fue uno de los escritores más importantes
de la lengua castellana. Por eso el 23 de abril, fecha de
su fallecimiento, se celebra el Día del Idioma.

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