miércoles, 6 de mayo de 2015

Cuando una frase se hace célebre

"¡Y sin embargo se mueve!"

El 22 de junio de 1633, a los 70 años de edad, frente a las autoridades reunidas en el Palacio Minerva, en Roma, Galileo Galilei fue obligado a firmar una declaración reconociendo que "es el Sol el que gira en torno a la Tierra, mientras la Tierra está quieta y no se mueve". Terminado el juicio, se le advirtió al sabio "la conveniencia de abandonar sus teorías acerca del movimiento de la Tierra", y es entonces cuando Galileo insistió con terquedad: "¡Y sin embargo se mueve!".
Han pasado más de 340* años, y es curioso comprobar que siempre recordamos a Galileo, pero nadie conoce el nombre de sus torturadores. 

Galileo Galilei, Justus Sustermans, 1636.
*(392 años)

"¡O César o nada!"

Con el afán desorbitado de adularlo, esta frase era repetida con tanta frecuencia por los cortesanos de César Borgia, que llegó a ser la divisa de aquel personaje tan cruel, desleal y licencioso de la de la Italia del siglo XV. Tratándose de cortesanos y aduladores, puede explicarse hasta cierto punto tal obsecuencia; lo lamentable es que junto a quienes gritaban "¡O César o nada!" estaba también Nicolás Maquiavelo, quien no vaciló en calificar al déspota como "El hombre más grande de su tiempo". ¡Y ya en tren de elogios no titubeó en ponerlo como héroe en su libro "El Príncipe"!

Nicolás Maquiavelo, Santi di Tito, siglo XVI
César Borgia, Altobello Melone, siglo XVI.






















"El que no es conmigo, contra mí es"

Los evangelistas San Mateo y San Lucas refieren que "habiéndole traído a Jesús un endemoniado ciego y mudo, éste le sanó de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba". Pero algunos fariseos que estaban presentes quisieron empañar el milagro, diciendo: "Este no echa afuera los demonios, sino Belcebú, príncipe de los demonios". Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, les dijo: "El que no es conmigo, contra mí es". Y agregó: " Y el que conmigo no recoge, desparrama".


Mosaico con una representación de Jesús de Nazaret,
existente en la antigua Iglesia de Santa Sofía, 1280. 



"¿Hubieran preferido verme morir culpable?"

Acusado de corromper a la juventud con sus doctrinas, el filósofo Sócrates permaneció en una prisión durante treinta días, recibiendo a sus amigos y dialogando con tanta impasibilidad como cuando se reunía con ellos en las calles de Atenas. Llegó, al fin, la sentencia, y Sócrates se dispuso a beber la cicuta con la mayor tranquilidad, entonces, viendo que varios de los presentes daban muestras de dolor y lamentaban ese fallo que condenaba a un inocente, Sócrates les dijo: "¿Hubieran preferido verme morir culpable?".


Sócrates

martes, 5 de mayo de 2015

Curiosos orígenes de palabras comunes

Cuando el hombre fue ampliando el territorio que habitaba y descubriendo nuevas regiones, tuvo necesidad de darles un nombre. A veces las designaba con algunas características geográfica o con la de sus pobladores, y así fueron naciendo las denominaciones de continentes o países que perduraron hasta hoy.


Europa y el toro, Gustave Moreau, 1869.

Europa

Europa forma con Asia lo que se denomina Eurasia, ya que no hay una separación marcada entre las dos porciones del inmenso continente y algunos geógrafos la consideran como una vasta península situada en el oeste asiático. Para los antiguos asirios y otros pueblos semitas que habitaban la mesopotamia asiática, esa región era el ocaso, o sea Ereb, donde se ponía el Sol. Europa viene, pues, de Ereb. En la mitología griega era la hija de Fénix a la que el dios Zeus, con la apariencia de un toro, raptó, llevándola a la isla de Creta. 










Representación de la Iberia según el texto de la
Geografía de Artemidoro.

España 

La palabra España proviene de la voz griega Spania, empleada por primera vez por el geógrafo griego Artemidoro de Éfeso, que vivió en el siglo I a. de C., y que recorrió las costas del mar Mediterráneo escribiendo una importante obra titulada "Enseñanza sobre la descripción de la Tierra". Los romanos transformaron esta palabra en Hispania. Algunos investigadores creen que deriva del fenicio span, que significa "país de los conejos" por la abundancia de esos animales; otros sostienen que viene del inglés spanner, que quiere decir "entrada o llave", por ser la entrada o llave del Mediterráneo. Se lo llamó también Iberia, de los pueblos iberos, nombre que a su vez proviene de iber, río, porque estos pueblos se establecieron a orilla de los ríos.



África

Después de Asia y América, África es el continente más extenso. Está situado en su mayor parte en la zona cálida. Su nombre proviene, precisamente, de esa característica, pues para los antiguos griegos ese territorio era sinónimo de calor y abundante Sol, de donde venían vientos ardientes. África deriva de voces que significan soleado, sin frío y Sol de rayos potentes.




 Asia

Asia es el mayor de los continentes y cuna de las primeras civilizaciones de la humanidad, como la de los sumerios, hebreos, asirios, caldeos, chinos, indios, fenicios, etc. La palabra Asia deriva de Aszu, voz asiria que significa salida del Sol, o sea el Este, en oposición a Ereb, ocaso u occidente. Según la mitología griega, Asia era una ninfa, hija del Océano y la diosa Tetis.







Italia

El nombre de este país europeo proviene, según algunos investigadores, de vitalis, denominación dada a numerosos pueblos de origen griego que se habían establecido al sur de la península, unos ocho siglos antes de Cristo. Entre estos pueblos figuraban los itálicos, tribu que no tenía mayor importancia y que, sin embargo, impuso su nombre a todo el país. 




Francia

En la Edad Antigua, este estado de Europa occidental estaba habitado por los galos y se denominaba Galia. En el siglo I a. de C. fue dominado por los romanos, tras la campaña de Julio César, y formó parte del imperio romano hasta que este cayó en poder de los bárbaros. Galia fue invadida por varios pueblos, entre ellos los francos, quienes organizaron un reino que terminó por denominar a todo el país.


Franz Peter Schubert

El hombre que hizo de su vida una... canción

Franz Schubert, según un retrato juvenil que se conserva
 en el Museo que le está dedicado en Viena, Austria.

El talento musical no tiene siempre las mismas características, y así como a Beethoven lo podemos representar como un río tempestuoso, que ni aún en plena paz pierde su fuerza vital, Schubert es un dulce y tímido manantial cristalino, de puras melodías, reflejo de lo que en realidad fue su vida: un permanente canto de amor a la naturaleza, al amor y a Dios.

El pequeño Franz

En el año 1797, en un humilde hogar de Austria, nace Schubert, quien bajo la dirección musical de su padre y de su hermano mayor aprende, con asombrosa facilidad, el piano y el violín. A los 7 años ya estudiaba con el maestro Michael Holzer, quien le enseña canto, órgano, teoría y lo perfecciona en el piano y el violín. Pero poco tiempo después el maestro, admirado ante la capacidad de su genial alumno, declara: "Es increíble. No sólo ya no tengo más nada que enseñarle sino que ahora es él quien puede darme lecciones a mí".
Pero al pequeño Franz, que ya tiene once años y trabaja como primer cantante en el coro de Lichtenthal, al no encontrar quien pudiera enriquecer sus conocimientos y agotadas todas las posibilidades de progreso que le ofrece el medio ambiente, superará con ingenio y talento, y gracias a su maravillosa inspiración, algunos baches en su formación musical, a tal punto que exactamente tres semanas antes de morir estaba decidido a tomar lecciones de contrapunto para resolver algunos problemas técnicos que él siempre había sorteado con fluida habilidad.


Los años felices

Franz Schubert era de naturaleza débil, pequeño, y de una acentuada miopía. Jamás le gustó presentarse ante numerosos auditorios con el fin de hacer conocer sus obras (ya a los 16 años había escrito su primera Sinfonía y gran cantidad de obras y canciones juveniles) sino que prefería la reunión íntima de amigos muy queridos, quienes no sólo admiraban al artista sino que, por su sensibilidad, podían captar la delicada belleza de sus composiciones.
Su talento era un verdadero pájaro libre y despreocupado al que jamás nadie pudo encerrar dentro de una disciplina metódica. Y así, el admirado Schubert no buscó la gloria en otros países, sino que se contentó con alegrar su vida y la de sus inseparables amigos, con quienes deambuló feliz viviendo en constantes apremios económicos, a tal punto que muchas veces prefirió comprar papel de música para escribir sus obras en lugar de alimentos.
Salieri, que diez años antes había sido maestro de Beethoven, trató de guiar musicalmente al poco disciplinado Schubert, quien al mudar la voz debió abandonar el coro y trabajar como maestro de escuela. 
El año 1815 fue el más productivo de Schubert, ya que escribió dos sinfonías, abundante música sacra y de cámara, y más de 150 "lieders" (canciones para canto con acompañamiento musical, generalmente de piano), género musical en el cual no solo fue el más brillante exponente, sino que demostró la real dimensión de su capacidad creadora.




Su gran fortuna: los amigos

Durante el año 1816, y gracias a su generoso amigo Schober, quien le facilitó alojamiento totalmente gratis en su casa, pudo dedicarse, sin problemas económicos, a componer. Y así fue cómo, mostrándose extraordinariamente prolífico, compuso dos sinfonías (la Cuarta y la Quinta), una ópera y más de cien "lieders". Durante las apacibles reuniones, junto a sus queridos amigos, hacía conocer sus nuevas composiciones, al mismo tiempo que ejecutaba obras de Haydn, Mozart y Beethoven.
A diferencia de otros grandes músicos, las composiciones de Schubert jamás abandonaron ese clima íntimo, y sólo en 1818 una obra orquestal suya fue estrenada para el gran público. El conde Esterházy, gran mecenas de Haydn, lo nombro profesor de música de sus hijas y le proporcionó un agradable veraneo en su residencia de Hungría. 
Otro gran amigo suyo y admirador de su talento, el famoso barítono Vogl, recorrió el norte de Austria, en una gira plena de éxitos, dando a conocer gran cantidad de sus extraordinarios "lieders". Vogl, que por ese entonces no sólo era muy popular sino que tenía grandes amigos en la nobleza, consiguió hacerle estrenar sus dos óperas: Las hermanos gemelos y El arpa mágica, obra, esta última, cuya obertura, titulada Rosamunda, es una verdadera joya musical y aún en la actualidad goza del favor de todos los públicos. 
Nuevamente bajo la protección de la familia Esterházy, Schubert siguió componiendo. Luego pasó a vivir a Viena, donde produjo algunas de sus obras maestras: el Cuarteto de cuerdas en Re Menor (La Muerte y la Doncella), Tríos para piano, y la gran Sinfonía en Do Mayor. Su célebre Sinfonía en Si menor, llamada Inconclusa, la había compuesto en el año 1822 y, como una enigma más de los muchos que nos presenta la vida de los grandes genios, jamás fue terminada por él.

Joseph Haydn.




Johann Michael Vogl

Valoración 

La real valoración de la obra de Schubert no la podemos medir, paradójicamente, en grandes obras, sino en aparentemente simples melodías "¡quién no recuerda su magistral Ave María, su Momento Musical, etc.!), ya que él supo mostrar con pocas notas toda la grandiosidad de su talento y de su pura inspiración, logrando una de las metas más arduas de alcanzar en arte: la difícil sencillez.
Atacado de fiebre tifoidea, murió en 1828, cuando sólo contaba 31 años de edad, pero aunque era demasiado joven, dejó una obra musical realizada con madura maestría. 



Lo mejor de Schubert: 


domingo, 3 de mayo de 2015

Las especias

Condimentos con historia


En la antigüedad, los fenicios, que constituían un pueblo de navegantes y comerciantes, llegaron hasta el mar Egeo, y a partir del siglo VII a. de C. establecieron es sus costas y en las islas numerosas factorías para facilitar el tráfico de especias. De acuerdo con documentos egipcios, hebreos, etc., surge que ya en esas épocas remotas existía un comercio marítimo continuo entre la India y los pueblos del Mediterráneo.
El comercio de las especias se realizó primero entre la India y Egipto, teniendo a Arabia como intermediario. En este tiempo se emprendían largos y penosos viajes para obtener esas codiciadas sustancias.
La India, con sus huertos sembrados de pimienta, figura entre las regiones productoras de mayor antigüedad. Los clavos de olor, la canela y el jengibre se cultivaban sólo en Asia, sobre todo en el sur, en las llamadas Islas de las Especias. Durante mucho tiempo los mercaderes árabes las transportaron a Europa en caravanas, realizando peligrosos viajes que duraban entre uno y dos años, pero que, como compensación, les dejaban enormes ganancias. 


Las especias, esos exquisitos condimentos con que aderezamos
las comidas, provienen de distintas plantas, generalmente aromáticas.
Su uso, que hoy nos resulta sencillo y cotidiano, encierra toda una
historia de magia, de leyenda y de hechos reales, íntimamente
ligados a la historia de la humanidad. 


La historia de las especias y la historia del mundo 

Los europeos pensaban que las especias procedían de Arabia, hasta que, en el siglo XIII, Marco Polo realizó un viaje hasta Asia y al volver contó la riqueza en plantas aromáticas que allí había encontrado.
Cuando los turcos otomanos cortaron la vía de entrada por Arabia, Europa quedó aislada y entonces comenzó una fiebre por hallar otras rutas marítimas que la pusieran en contacto con los países productores de especias. Los primeros que descubrieron nuevos accesos fueron los portugueses, que fundaron un gran imperio colonial a orillas del océano Índico. Sus flotas, después de costear África, llegaban al Cabo de Buena Esperanza, después al Natal o Mozambique y por fin se dejaban arrastrar por los vientos monzones hasta la India. Durante todo el siglo XVI el comercio de especias pasaba por Lisboa.

Recolección de pimienta, según un grabado que aparece en el
Libro de las maravillas, de Marco Polo, viajero que en el siglo XII
visitó el Asia oriental y quedó asombrado por la abundancia en
especias de esa región. 

Expediciones y descubrimientos 

Las luchas entre las naciones europeas por hallar nuevos caminos hacía los países productores de especias fueron la causa original de grandes descubrimientos, exploraciones y conquistas. Cristóbal Colón navegó hacia el oeste para llegar a la India y descubrió América, a la que llamó (creyendo haber llegado allí) Indias Occidentales. 
La famosa expedición de Magallanes que concluyó Sebastián Elcano dando la vuelta al mundo se realizó, en parte, pensando en el comercio de estas hierbas.
El dominio portugués sobre el comercio de estas sustancias aromáticas concluyó en 1640 y pasó a mano de los holandeses hasta fines del siglo XVIII, en que Inglaterra y Francia tomaron la hegemonía. 



Los jardines de los conventos

En la Edad Media los monjes cultivaban plantas de especias en los jardines de los conventos. En su mayoría, estos vegetales procedían de países con climas cálidos, por lo que se reservaba para ellos los lugares templados y soleados. Los jardines. cercados por un seto de plantas olorosas, se dividían en cuadros por medio de caminos de piedra. Las plantitas más pequeñas se sembraban en la parte interior y las más altas en los bordes.
En verano estas hierbas solían colocarse en los floreros y en invierno se conservaban en macetas. Muchas se usaban en infusiones medicinales, para hacer perfumes o como condimentos en la cocina. Era muy común que en los guardarropas se colocara una bolsita con lavanda seca para perfumar, costumbre que aún hoy perdura en muchos hogares. 


Las especias eran casi imprescindibles en la Edad Media
 para condimentar y adobar la carne que procedía de la caza y
que, por ello, era dura y de sabor fuerte al paladar.


Las plantas de especias 

Son vegetales fácilmente identificables porque exhalan la fragancia de las sustancias aromáticas que contienen, generalmente aceites fluidos. Estas sustancias proceden de una gran variedad de plantas y de diferentes partes de ellas.
Algunas se obtienen de raíces, rizomas y cortezas, como el jengibre, que es el rizoma de una especie de lirio de las Indias Orientales, o la canela, que es la corteza tostada de los tiernos retoños del canelo. Otras proceden de las flores y cogollos, como las flores del azafrán, de cuyos estambres y estilos disecados se extrae el dorado condimento (con 4000 flores se obtienen aproximadamente 30 g). El azafrán es muy común en la India y en Europa, especialmente en España. El clavo y las alcaparras son los botones florales secos de los arbustos que llevan sus nombres y que crecen en las Molucas. 
Las hojas de ciertas plantas también son usadas como condimentos; entre ellas, la menta, el perejil y el laurel, del que se usan las hojas secas. También se extraen de los frutos, como los granos de pimienta de Jamaica. El pimiento dulce, la guindilla (muy común en Chile) y el pimiento de Cayena son tres tipos de pimientos de diferente intensidad de sabor. La pimienta blanca y la pimienta negra se obtienen de una planta sudasiática. La vainilla es el fruto sin madurar de la planta del mismo nombre que, después de fermentado, forma la vaina de vainilla de color marrón oscuro, y que es muy común en México. 
Entre las especias que se obtienen de semillas están el cardamomo, la nuez moscada, (que se cultivan en las islas Moculas, Borbón y en Cayena, entre otras regiones), el comino y la mostaza. En otros casos se usan todas las partes de la planta, como la mejorana y el tomillo.
La pimienta se emplea en salsas y guisos.
El cardamomo se emplea en chacinados.
























La canela se emplea en pastelería, postres, etc.

El clavo de olor se puede usar en salsas y postres.


El jengibre se usa en pastelería.

Nuez moscada.
La ralladura de de la semilla se usa para
condimentar salsas, rellenos, pastas, etc.



Pimiento dulce o Guindilla.
Es muy picante y se emplea en conservas y condimentos.



Las mezclas de especias exóticas 

Muchas de las especias exóticas se mezclan para obtener condimentos con sabores muy particulares y exquisitos. El curry muy usado en la cocina oriental, se prepara mezclando pimienta, jengibre, clavo, canela, cardamomo, y nuez moscada. El chili, que se usa en México, se obtiene mezclando básicamente pimienta de Cayena, comino y ajo. También en la preparación de ciertas bebidas se mezclan las sustancias aromáticas; así, en la elaboración del licor "Chartreuse" se emplean, entre otras, la menta, la nuez moscada, y el hisopo, y en la preparación de la ginebra, que es un tipo de aguardiente inglés, se utiliza comino, anís, coriandro y bayas de enebro. 

Curry




Chili


Condimentos de comidas

Actualmente, en todos los hogares existe una buena provisión de especias para condimentar las comidas. Para sazonar guisos y empanadas, por ejemplo, se usa el pimentón; para el puré de papas, la nuez moscada; para adobar carnes y pescados la pimienta blanca y la pimienta de Jamaica. La salvia se usa para dar sabor a los animales de caza; el azafrán en las comidas de origen español o húngaro, como la paella o el gulasch. 
En Occidente, los alimentos se condimentan en forma sencilla, utilizándose comúnmente la sal, el azúcar, el vinagre, la pimienta, la mostaza y el orégano. En algunos países europeos prefieren condimentos más fuertes y variados y la cocina oriental gusta mezclar los aderezos, obteniendo delicados y exquisitos sabores.

 


sábado, 2 de mayo de 2015

La importancia del conejo

Ágil corredor, de aspecto simpático, mirada vivaz y grandes orejas que captan los menores ruidos, el conejo es un mamífero característico de la fauna del sur de Europa. Sin embargo, a nadie se le había ocurrido pensar que el conejo tiene una importancia decisiva en la ecología y que la intervención del hombre sin estudios previos en el desarrollo de la especie puede ser muy peligrosa, pues trastrueca las sabias reglas de la naturaleza.


El conejo o la sabiduría de la adaptación 

El conejo es un mamífero que fue incluido durante mucho tiempo entre los roedores, pero actualmente se lo clasifica en el orden de los lagomorfos y en la familia de los lepóridos, a la que pertenece también la liebre. El conejo europeo originario de los países mediterráneos es el antecesor de las razas domésticas que se conocen actualmente y cuya cría rinde grandes beneficios al hombre. Pero aquí nos interesa especialmente el conejo salvaje, que es uno de los mejores ejemplos de adaptación para sobrevivir en el medio duro y hostil. El conejo es un rápido corredor, ágil, saltador y diestro excavador, que se alimenta de toda clase de hierbas, frutos, bayas y, en algunos lugares, hasta de algas, a falta de otros vegetales. Pero es perseguido por zorros, los linces, las comadrejas, las águilas, los buitres, las culebras, de manera que su existencia esta siempre amenazada ante tantos depredadores. Entonces, el conejo ha desarrollado un extraordinaria facultad reproductora que le permite salvarse de la extinción. 
El conejo mide de 35 a 45 cm de largo entre la cabeza y el tronco, más la cola, de 4 a 8 cm; el cuerpo esta cubierto por pelos grisáceos, amarillentos en la nuca y en los pies, lo que le permite pasar disimulado entre los arbustos y las matas. El rabo es una borla oscura en la parte superior y blanca en la inferior. El conejito nace ciego, con las orejas ocluidas y sin pelo.

Un curioso sistema digestivo 

Como hemos dicho, el conejo se alimenta de toda clase de hierbas y casi no bebe, pues le basta la humedad propia de los vegetales; pero si ella es muy abundante a causa del rocío, la lluvia o la nieve, el animal se siente molesto y entonces interrumpe su comida, frotándose el hocico con las patas delanteras. En la boca posee incisivos superiores recubiertos por esmalte y que crecen continuamente, pero que mantienen su tamaño adecuado gracias al desgaste que sufren al frotarse uno contra otros o al roer. El intestino está adaptado a la alimentación herbívora: el delgado es mucho más largo que el grueso, y la última porción de éste o ciego es enorme, pues en él la flora microbiana se encarga de descomponer la celulosa vegetal. Pero lo curioso es que el alimento pasa dos veces por el tubo digestivo: la primera en forma de hierbas, hojas, frutos, etcétera; la segunda está constituida por sus propios excrementos. Este hábito. llamado coprofagia, se debe según algunos investigadores, al retomar de las heces la vitamina B1. El conejito lactante o gazapo come los excrementos de la madre, y si se la impide hacerlo muere después de graves convulsiones. 




Un animal sociable 

El conejo construye cuevas o madrigueras que son verdaderas ciudades subterráneas, para lo cual trabaja pacientemente y así logra excavar largas galerías que se ensanchan en los cruces. La cueva tiene varias entradas y las viviendas en sí son túneles muy limpios, ya que los excrementos son depositados fuera de la madriguera.
Cuando un conejo esta pastando fuera de la cueva advierte un peligro, lo comunica golpeando con las dos patas posteriores sobre el terreno hueco de la misma, el que actúa como una caja de resonancia; entonces, todos los demás se esconden en las galerías más profundas. Lo mismo ocurre cuando la comunidad escucha el chillido de un conejo capturado por otro animal.
Por medio de glándulas especiales que vierten sustancias de olor característico, el conejo "marca" su territorio. Para hacerlo, mueve la cabeza a ambos lados restregando las hojas, ramas, etc., con sus mandíbulas. Esta operación se llama mentoneo.

Con un característico movimiento llamado mentoneo,
los conejos marcan su territorio mediante una sustancia
secretada por glándulas submaxilares.

Un animal muy fecundo

La facilidad del conejo para reproducirse es un triunfo de la adaptación para la supervivencia. Una hembra puede tener de tres a seis partos por año, en cada uno de los cuales da a luz de 4 a 12 gazapos. Las crías nacen ciegas, desnudas y con las orejas cerradas.Pero crecen rápidamente, y a los 8 meses de edad ya pueden reproducirse. Por lo general, viven de 5 a 9 años.

Conejo recién nacido

La importancia del conejo 

El conejo es un eslabón básico en la cadena alimenticia de la región mediterránea, pues de él se alimenta el lince, el gato montés, el zorro, el lobo, el tejón, el jabalí, el águila, el buitre, la culebra, etc. Como en algunas regiones el conejo se convirtió en una verdadera plaga destructora de muchas plantas, fue necesario contener su proliferación mediante mixomatosis, una enfermedad infecciosa que causaba gran mortandad. Pero ocurrió que la desaparición del conejo salvaje obligó a algunos animales, como el águila, a buscar nuevas presas entre las liebres, los ratones, las perdices, las palomas, las culebras y lagartos, alterando así el equilibrio ecológico. En Australia el conejo fue introducido por colonos ingleses, pero allí en ausencia de los depredadores típicos, el animal se reprodujo en cantidades extraordinarias y se transformó en un verdadero azote, contra el cual debió lucharse por todos los medios. Los colonos y agricultores fabricaban trampas que eran verdaderos corrales para atrapar a la "horda" de invasores. 
El ejemplo del conejo advierte al hombre sobre la necesidad de producir con mucha cautela cambios de la ecología, pues la naturaleza está regida por leyes muy sabias. 




El conejo doméstico 

El conejo doméstico es criado con dos finalidades principales: la de obtener pelo y carne. Para lo primero se crían las razas chinchilla, habana y angora, cuyo pelo se emplea para fabricar tejidos suaves y abrigados; con la piel se confeccionan abrigos y se obtiene el fieltro para sombreros. Las razas más populares para la obtención de carne son: Blanca de Nueva Zelanda y Flamenca Gigante, que rinden buenos beneficios. 


Conejo inglés de orejas caídas. 



Conejo liebre de Bélgica, aunque
parece más una liebre, es un conejo. 

El conejo de Angora es el más apreciado
por su pelaje largo y sedoso de color blanco.
Con el mismo se hacen tejidos muy suaves y abrigados.




Joven liebre, Alberto Durero, 1502.
La liebre pertenece, como el conejo, al orden de los
lagomorfos y tiene también gran importancia en la
ecología regional.

viernes, 1 de mayo de 2015

Cuando una frase se hace célebre

"Mucha gente, pero pocos hombres..."

"Actuar conforme a la naturaleza, despreciando las riquezas y los convencionalismos sociales" era la fórmula de vida adoptada por Diógenes el Cínico, gran filósofo griego de hace más de 2.300 años. Se sabe, además, que su opinión acerca de los hombres no era muy optimista, como lo revela un para de respuestas suyas. En una ocasión, salió por las calles de Atenas en pleno día, con una linterna encendida, y al ser interrogado por su extraña conducta, contestó: "¡Busco un hombre!". Y en otra oportunidad, cuando le preguntaron si había visto mucha gente en los Juegos Olímpicos, replicó: "Mucha gente, pero pocos hombres".
¡Lindo personaje el tal Diógenes para tenerlo como adversario! 

Diógenes de Sinope



"¡Tanto ruido por una tortilla!"

Almorzando en una taberna con varios amigos, en un día de Semana Santa, el poeta y escritor francés Vallée Des Barreaux (1599-1673) quiso hacer alarde de descreído y ordenó al cocinero una tortilla con abundantes lentejas de jamón serrano. Un rato después, cuando ya estaba la fuente sobre la mesa y todos se disponían a comer, se desató una tormenta espantosa y algunos truenos hicieron temblar la casa durante varios minutos; entonces, creyendo advertir un aviso del cielo en aquel fenómeno, Des Barreaux arrojó la tortilla por la ventana y dijo, entre arrepentido y fastidiado: "¡Tanto ruido por una tortilla!".

Jacques Vallée Des Barreaux


"¡Agua a las cuerdas!" 

Se trataba de colocar el obelisco que adorna actualmente la plaza de San Pedro, en Roma, el día 10 de septiembre de 1586. Muchos hombres se esforzaban en la tarea, bajo las ordenes del arquitecto Fontana, y el Papa Sixto V había ordenado que, para evitar distracciones peligrosas, todo el mundo guardase el mayor silencio bajo pena de muerte. Pero, repentinamente, algunas sogas empezaron a correrse, y todos temieron por la estabilidad de la enorme mole. Entonces un marino genovés, llamado Bresca, desobedeció la orden papal y lanzó un grito: "¡Agua a las cuerdas!". El arquitecto Fontana aprovechó la idea sugerida: se mojaron las sogas, se salvó el peligro y el Obelisco pudo ser instalado. Y aquí cabe una pregunta: ¿estaría el Obelisco donde está si Bresca se hubiese callado la boca?.

Obelisco de Plaza San Pedro


"Tú también, hijo mío..."

Desoyendo el Oráculo, que le advertía acerca de "un final dramático en los idus de marzo" (se llamaba "idus" a la última de las tres partes del mes romano), el dictador Julio César no desistió de ir al Senado en dicho lapso. En aquel lugar, un grupo de conspiradores lo atacó con sus puñales, hiriéndole Casca en primer término, y recibiendo en total veintitrés heridas. Pese a todo, César intentó alguna defensa, pero cuando vio que uno de sus atacantes era Bruto, su hijo adoptivo, dejó caer los brazos, exclamó con desaliento: "Tú también, hijo mío..." y se entrego a la furia de sus asesinos. Tenía 56 años y esto ocurría en el año 44 a. de C.

Muerte de Julio César, Vincenzo Camuccini 1798

De la vida misma

Humildad

Filipo II, rey de Macedonia, padre de Alejandro Magno, se había propuesto engrandecer a su patria, conquistar y unificar a Grecia para marchar luego contra el imperio persa. Los griegos estaban divididos, y Filipo se valió de intrigas para sojuzgarlos. Después de la victoria de Queronea se mostró tan envanecido y orgulloso de su acción, que su actitud fue censurada por los mismos jefes que lo habían acompañado en la batalla. Sin embargo, Filipo, a pesar de su vehemencia, era un hombre reflexivo: pasado el primer momento de soberbia, comprendió que los sucesos, prósperos de la fortuna no deben enorgullecer a los hombres y que éstos deben ser siempre humildes, aun en las horas de mayor gloria. Por eso, a fin de evitar que el orgullo le hiciera cometer nuevos errores, ordenó a un esclavo que todas las mañanas se encargara de despertarlo diciéndole:"¡Levántate, oh rey, y piensa que no eres más que un miserable mortal!¡Tu verdadera gloria está en la virtud con que gobiernes y en la justicia de tus decisiones!".


Filipo II de Macedonia